PUERTO DE LA CRUZ

La reforma del paseo de San Telmo, una “chapuza” de 2,1 millones

El remozado paseo de San Telmo presenta un aspecto muy diferente al que tenía originariamente. / J.L.C.
El remozado paseo de San Telmo presenta un aspecto muy diferente al que tenía originariamente. / J.L.C.

La controvertida reforma del emblemático paseo de San Telmo de Puerto de la Cruz continúa escribiendo capítulos, a pesar de que hace ya casi cuatro meses que concluyó la primera de las dos fases que estaban proyectadas. Según denuncia la plataforma Maresía, la obra ha costado casi 400.000 euros más de lo previsto, lo que ha provocado que el desembolso final ronde los 2,1 millones de euros. No en vano, a los 1,7 millones de presupuesto general del proyecto hay que sumarles 387.330 más de gastos imprevistos, entre los que se incluyen la rampa de acceso a la zona de baño (69.800 euros); el espigón de la punta y las escaleras que se localizan debajo del puesto del socorrista (22.000 euros); la remodelación del kiosco y el aseo para personas de movilidad reducida (47.500 euros); y el modificado del proyecto tras las catas y sondeos realizadas en la zona (248.000 euros), que detectaron problemas de estabilidad del terreno y obligaron a eliminar el voladizo diseñado inicialmente.

En este sentido, Maresía asegura que, pese al notable aumento del coste de las actuaciones y aunque la obra fue entregada por el Cabildo al Ayuntamiento el 21 de junio, el paseo continúa teniendo numerosas deficiencias, algunas de las cuales ya fueron advertidas en reiteradas ocasiones por los miembros del colectivo ciudadano que participaron en las reuniones de la comisión de seguimiento creada para velar por el proyecto.

La inclinación de la rampa y la falta de aseos cuestionan la reforma. / DA La inclinación de la rampa y la falta de aseos cuestionan la reforma. / DA
<
>
La inclinación de la rampa y la falta de aseos cuestionan la reforma. / DA

La playa, escasa y nada accesible

-Entre sus múltiples denuncias, Maresía siempre ha sostenido que las obras de mejora realizadas en el paseo de San Telmo han reducido entre el 10% y el 15% la superficie de playa. Una afirmación que niegan rotundamente desde el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz, donde aseguran que el espacio es ahora “mucho más amplio, ya que el actual solárium es más grande que el que había”. Dicho solárium también ha sido puesto en entredicho por Maresía y los usuarios del mismo, debido al pavimento empleado en las actuaciones. Este es, según la plataforma, “urbano” y nada resistente a la humedad, como prueban las grietas y la corrosión que ya presentan algunas piezas.

-La accesibilidad a la playa y los problemas que generan los desniveles que posee el nuevo paseo han sido otro de los puntos de desencuentro entre el Cabildo, el Ayuntamiento portuense y Maresía. La plataforma sostiene que la playa “no es accesible para personas con movilidad reducida”, y la rampa de acceso “tiene más pendiente de la que establece la Ley de Accesibilidad de Canarias”, como denunció en su día la Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Canarias. Maresía presentó al inicio del proyecto más de 3.000 alegaciones para solicitar que se garantizara la accesibilidad entre el paseo de San Telmo y la avenida de Colón, la mayor parte de las cuales fueron desestimadas.

Entre los principales defectos apuntados por la plataforma están la falta de bancos para sentarse, a pesar de que estaban presupuestados en la memoria descriptiva del proyecto, con un coste de 1.435 euros por unidad; la falta de baños y vestuarios (los actuales continúan cerrados); los problemas de accesibilidad para personas con movilidad reducida; las duchas deficientes y el pavimento inadecuado (la humedad es visible y ha estropeado ya numerosas piezas); o la no conclusión de la obra del dique de la playa y del aseo para discapacitados, que pese a estar incluido en la memoria del proyecto, aún no ha sido construido.

Por todo esto, desde Maresía han solicitado numerosas reuniones con los responsables municipales, pero no han obtenido respuesta. De igual modo, critican que la última reunión de la comisión de seguimiento, en la que participan una decena de colectivos e instituciones locales e insulares, se produjo en el mes de enero. “El proyecto inicial y cómo ha quedado la obra dista mucho de la realidad”, subrayan las mismas fuentes, quienes dejan claro que irán a los tribunales por segunda vez (todavía está pendiente la resolución judicial sobre la posible afectación de la zona BIC y el derribo del muro construido por César Manrique) si constatan la existencia de nuevas irregularidades en futuras actuaciones; o, incluso, en el caso de que se llevara a cabo la presumible segunda fase de la obra, como apuntó en un pleno el grupo de gobierno local el pasado mes de septiembre. Porque Maresía no tiene reparos en definir la reforma como una “chapuza”.

El muro y la huella de Manrique, argumentos de peso

PASEO DE SAN TELMO PTUERTO CRUZ MPP (1).JPGUno de los aspectos que generó mayor debate cuando se presentó el proyecto de remodelación del paseo de San Telmo fue el impacto que las obras podrían tener sobre el legado de César Manrique, a quien se atribuye buena parte de este histórico enclave portuense. No en vano, el Departamento de Conservación de la fundación del artista conejero llegó a presentar un informe en el que atribuía a Manrique, entre otras cuestiones, el muro que finalmente fue demolido. La plataforma Maresía, defensora de la protección de este y otros enclaves históricos de Puerto de la Cruz, aportó posteriormente un segundo informe elaborado por expertos en Patrimonio, que reforzaba esta tesis y exigía la conservación del entorno concebido por el arquitecto de Arrecife. En esta misma línea, el historiador Nicolás González Lemus aportó pruebas que incluso podrían haber permitido la declaración del paseo de San Telmo como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que habría evitado el derrumbe del referido muro. Según el expediente que se abrió entonces para estudiar esta posibilidad, el muro, construido en 1767, sirvió de base para las obras de regeneración del paseo que se llevaron a cabo en 1976, ya que conectaba el casco antiguo de la localidad con el Lago de Martiánez. Todas las actuaciones desarrolladas entonces contaron con la colaboración de César Manrique, autor del complejo de piscinas. En este, como en Playa Jardín y otros muchos parajes del Puerto, la huella del artista es la misma que dejó en el paseo de San Telmo.