INTERNACIONAL

El Reino Unido estudia combatir la obesidad infantil subiendo los precios de los dulces y los refrescos

La Comisión de Sanidad del Parlamento británico ha elaborado un informe en el que recomienda instaurar un impuesto para los productos con un alto nivel de azúcar, tales como los refrescos, para intentar así combatir la obesidad infantil.

La tasa se impondría sobre “alimentos y bebidas poco saludables”, que además no podrían lanzar determinadas promociones. El informe de la Comisión defiende que se actúe para “mejorar el entorno alimentario” de los menores y reducir así la obesidad, un mal que provoca al sistema sanitario público británico unos gastos anuales de 5.100 millones de libras (unos 7.240 millones de euros).

También propone medidas de control sobre las estrategias de marketing y publicidad de este tipo de alimentos y bebidas o que las etiquetas muestren claramente la cantidad de azúcar en un símbolo normalizado de una cucharilla.

“Un tercio de los menores que se gradúan de Primaria tienen sobrepeso o son obesos. Además, los menores menos favorecidos tienen el doble de riesgo de obesidad”, ha indicado la presidenta de la Comisión de Sanidad, Sarah Wollaston (Partido Conservador). “Se necesita un plan con medidas valientes y se deberían aplicar lo antes posible”, ha apostillado.

Desde la industria de los refrescos ya han criticado el informe y denuncian que los diputados se han “tragado” la postura de grupos de presión. “Es una lástima que la Comisión haya perdido esta oportunidad de convertirse en una voz independiente en el debate sobre la obesidad”, ha argumentado el director general de la Federación Alimentaria y de Bebidas de Reino Unido, Ian Wright.

“Nadie parece haber tenido en cuenta a los consumidores en todo esto”, ha añadido, al tiempo que ha recordado que los consumidores pagan miles de millones en impuestos sobre alimentos y bebidas.