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Relaciones dependientes

Existen personas que, ante una crisis de pareja y la sensación inminente de ruptura, experimentan la sensación de que sus vidas no merecen la pena si sus parejas decidiesen dejarles, que no podrían estar separados de ellas más de unas horas, debido a que tienen una necesidad inmensa de experimentar la seguridad que sienten cuando están en su compañía. Y que, por mucho que lo intentan, no pueden quitarse a esas personas de la cabeza sintiendo así unas enormes ganas de abandonarlo todo y salir corriendo a su lado.

Dichas personas experimentan una sensación de constante miedo ante la posibilidad de sentirse solas y todo lo que implica vivir alejado de esa pareja. A esta situación la denominamos dependencia emocional y hace que se busque parejas dominantes, con un gran carácter, con una tendencia al egocentrismo y altos niveles de posesividad que idealizan de una manera extrema, lo que hace que sus vidas comiencen a perder sentido si no la viven por y para esta relación patológica.

En la base de este problema de gestión personal nos encontramos con una deficitaria autoestima que lleva a la persona a obtener una autovaloración personal negativa e incluso a despreciarse. Son víctimas de la autocrítica hasta niveles extremos y por ello se sienten culpables, incluso, del desprecio que puedan sufrir por parte de sus parejas. Pero esta situación con el tiempo empodera a la persona no dependiente, lo que hace que en ocasiones pueda tomar el control de la relación, debido a que en la búsqueda de pareja las personas dependientes tienden a buscar aquellas personas dominantes y posesivas que las complementen. Si se da este binomio la relación se cronificará y la persona dependiente terminará por difuminarse ante la personalidad posesiva y dominante de su pareja. Esto hace que aumenten los desprecios y la sumisión de quien sufre dependencia emocional.

En muchas ocasiones puede suceder que la relación termine por romperse. Pero es una cuestión baladí, ya que el dependiente volverá una y otra vez a la pareja. Lo necesita, aunque cada reconciliación empeorará la dignidad y autoestima del dependiente.

Llegados a este punto es imprescindible que la persona dependiente realice un proceso terapéutico para desengancharse de su pareja. Para ello es necesario que se tome consciencia de la situación patológica por la que atraviesa y que deje de autoculparse por los problemas, dejando de ceder ante las exigencias cada vez más constantes de una relación dependiente. En ocasiones es necesario la ruptura de la relación autodestructiva.

*Psicólogo y miembro de la sociedad española de psicología positiva
@jriveroperez