tribuna

Revivir los barrios

En Santa Cruz es preciso establecer una política urbanística que priorice el desarrollo de un conjunto de actuaciones en los barrios, de tal manera que se propicie una mejora urbana, una mayor calidad de vida, a la par que se genere una reactivación económica. Para lograr estos objetivos tenemos, en primer lugar, que apostar por desarrollar los planes especiales de mejoras urbanas e infraestructuras básicas. Este compromiso ha sido incumplido por Bermúdez que no ha sido capaz de aprobar uno solo de los planes especiales del PGO. Son previsiones del PGO aprobado en julio de 2013 pero que recogen, casi por completo, todos los planes especiales para la mejora de los barrios ya previstos en el de 1992. Es decir que los alcaldes que han gobernado esta capital en los últimos 20 años han suspendido esta asignatura, incumpliendo sistemáticamente el compromiso adquirido con los vecinos. Los planes especiales que debieran estar aprobados se refieren a el Suculum, Los Banquitos ( San Andrés), Cueva Bermeja, María Jiménez, Valle Seco, La Alegría, La Victoria, Los Campitos, Buenos Aires, Las Moraditas, Santa María del Mar, San Joaquín- Las Indias, etc. Pero además están pronto a incumplirse otros plazos de planes especiales de otros barrios. Desde nuestro punto de vista es preciso abandonar esta inercia que va en claro detrimento de la calidad de vida de estos conciudadanos que requieren actuaciones esenciales en materia de dotaciones públicas y que demandan participar en esta transformación urbana. En segundo lugar, la política urbanística municipal debe centrase en la rehabilitación edificatoria y de los entornos urbanos. Aunque en los discursos se incide, con relativa frecuencia, en la idea de situar la rehabilitación edificatoria y la renovación urbana es lo cierto que se está haciendo muy poco en Santa Cruz. Creo que se parte del desconocimiento sobre las potencialidades que tiene esta nueva forma de entender el urbanismo. En este sentido bastaría que se siguiera el criterio de las leyes estatales en esta materia que reclaman volcar todos los esfuerzos en la rehabilitación, regeneración y renovación urbana como camino de la recuperación económica, y como garantía de un modelo sostenible e integrador, tanto ambiental, como social y económico.

Estas normas introducen otro dato que debemos incluir en el nuevo urbanismo. En España existe suelo capaz de acoger nuevos crecimientos urbanísticos para los próximos 45 años y contamos con 723.043 viviendas nuevas vacías. Es decir, además de facilitar la ocupación de estas casa vacías, es necesario establecer nuevas regulaciones que permitan desclasificar suelo y reconducir las inversiones públicas y privadas hacia esta nueva realidad de la rehabilitación edificatoria y urbana. Por último, para revivir los barrios es preciso trasladar a los parlamentarios canarios la necesidad de imbuirse de esta nueva visión del urbanismo, trasponiendo esta nueva realidad en los documentos normativos como así ha hecho el Parlamento Catalán con una ejemplar ley de barrios aprobada hace ya once años.
*CONCEJAL DE SÍ SE PUEDE EN EL
AYUNTAMIENTO DE SANTA CRUZ