soliloquio

Salvemos un hotel emblemático

El otro día di una charla, estaba mi chica, mis hijos, mis maravillosas amigas y mis geniales amigos -entre ellos un teniente-, y ustedes, que hicieron mis delicias. Gracias.

Un amigo se quedo con las ganas de conversar, de veras siento que no fuera posible. Otro amigo se decepcionó, digamos así, por el romántico tono de mi anterior artículo sobre Don Frasco y El Médano, en este caso, me alegro. Lo importante es que los asistentes conocieron la verdad, sobre un bulo, un error o una chapuza que puede dar por tierra con un hotel excepcional; el primero en nacer por allí, emblemático y querido de todos, y santo y seña del turismo en los territorios sureños canarios.

1965. El problema estriba en tres causas de suma importancia. Uno, no se entiende la obsesión de la jefatura de costas por rescatar la concesión de O. M. de 15 de junio de 1960, a la que dio máxima cobertura lo dispuesto en la Ley 197/1963 de Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional, ley que se emitió un año antes de certificarse el final de la obra. Dos, olvida la existencia de dos certificados de Costas de 1965 y 1985, que dan por cierto el cumplimiento de la construcción con la concesión ministerial. La tercera, la apertura de expedientes en continuo, una persecución a todas luces, con el fin de de declarar nula la concesión por falso incumplimiento, en 1991 se abre curso que se cierra en 1995 supongo que por falta de pruebas, ahí es nada. Al año siguiente vuelven sobre lo andado y abren otro expediente y se cierra.

Hasta que en 2005, sin la diligencia debida, se redacta el certificado que da pie a la sentencia del Consejo de Estado, que da por caducada la concesión, y que da pie a la última sentencia del Supremo y sus previas. Y, vuelta que dale. Esta vez se raya en una presunta prevaricación, lo digo porque no se certifica así; contra las certificaciones anteriores de Costas de Canarias, debido a la pérdida del expediente desde 1991 hasta 2005 y siguientes, porque, lo que no se quiere encontrar, ni se busca ni se encuentra.

Literal de 1965: “Los trabajos se han realizado ajustándose al proyecto que sirvió de base a la construcción y replanteo, ocupándose una superficie de 337,50 m² ajustada a la que se autorizó y cuyas obras han quedado terminadas, firma don Tomás Tato Callejón. Ingeniero Jefe de Costas de Canarias (sic)”. En 1985 el hotel cumple con la concesión, firman: el inspector general del MOPU, don José Peraza Oramas, don J. A. Feliciano Reyes, y otros. ¿Tere, entiendes algo? Yo no. ¡Déjenlo estar y renovar de una vez, van 24 años de acoso! Sigue igual, no, más pequeño.

Adriano dijo que: “La fortuna de un muerto está al abrigo de los reveses; hasta sus derrotas adquieren un esplendor de victoria”.