en la carrera

Santos con Halloween

Soy uno de esos padres que me he tenido que rendir a la posesión de Halloween, sin realmente -es una suerte- ser poseído por demonio o espíritu maligno alguno, bueno, eso espero; creo que todavía sigo entre los vivos. Pero lo que sí es verdad es que me he visto rendido a la moda, que llega a nuestros más pequeños, y que se empeñan en que nos hemos de dejar colonizar por el amigo anglosajón. Es simpático, Tenerife ha estado siempre vinculada, a lo largo de su historia, al mundo anglosajón. Múltiples datos sobre comercialización, relaciones culturales y sociales con distintos apellidos ingleses son los que nos acercan a este pueblo.
Incluso, con el pueblo norteamericano, con el que las relaciones, sobre todo marítimas, han sido no pocas. No podemos olvidar que Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma y Las Palmas de Gran Canaria fueron siempre puerto de conexión con América, y no solo con nuestra Venezuela o Cuba, sino también con Estados Unidos.
Siendo un viaje de ida y vuelta, donde sus costumbres se interrelacionaban con las nuestras. Sin embargo es ahora, sobre todo después del 2000, cuando Halloween le va cogiendo lugar al Día de los Difuntos y al de Todos los Santos.

He ido a la hemeroteca y no me ha quedado otra que reírme y releer una columna de 2002 en la que yo, quien suscribe, hacía un canto a la recuperación de nuestra tradición, la de los Difuntos y Todos los Santos, y dejar para otras fronteras la celebración de Halloween. Curioso, te has de rendir al poder de los más pequeños, en mi caso de nuestros hijos, Jaime y Sofía, para los que viven -acertadamente quizás- una doble visión, la cristiana, recordando la importante figura de los Santos en la sociedad creyente, y por otro lado siendo partícipes, como niños que son, de la fiesta de Halloween.

Traigo aquí una reflexión que hacía un buen amigo, y compañero, responsable del área de Inglés en el Colegio Virgen del Mar, centro bilingüe, y celebrante de ambas cosas, los Santos y Halloween. Don Max, que se llama este buen compañero, me comentaba que “no se trata de dejarnos colonizar, sino ser consecuentes de que los pequeños hoy viven una sociedad plural, y muy inglesa”. Por eso, igual me toca lo del truco o trato.