A veces soy humano

Tener la vida hecha

Cada vez disfruto más de la observación del comportamiento vital de mis presuntos congéneres. Sin el afán de descubrir nada nuevo, pero si con la curiosidad de detectar conductas o experiencias revividas me detengo en cualquier lugar y miro a mi alrededor. Hoy escribo sobre el concepto de “tener la vida hecha”; digamos que es esa idea de que, en un momento concreto, ya hemos logrado todos nuestros objetivos vitales o que estamos plenamente encaminados a ellos. Un error como otro cualquiera, bajo mi particular prisma.

Esa seguridad de haber llegado a la meta es la primera piedra en el muro de ilusiones sobrevenidas que construimos desde jóvenes. Muro, por cierto, que se afianza en vano y debe cimentarse cada día para que no derive y acabe desmoronándose. De cualquier manera, me siguen sorprendiendo esas parejas de jóvenes que en pleno siglo XXI, apenas con 25 años en el mejor de los casos, se comportan casi como si fueran un matrimonio de bodas de plata.

Me refiero a una presunta actitud demasiado adulta para su edad y experiencias. No digo que siempre, pero en muchas ocasiones me sorprenden la prudencia, mesura y ese atisbo de rutina que destilan sus conversaciones mientras cenan o toman un café. Me deprime ver esas parejas que acuden a comer a un restaurante, se sientan uno frente al otro, ponen la pose perfecta y no se hablan, casi no se miran, mientras sorben sus cocacolas y degluten pausadamente los alimentos.

¿Dónde han dejado la frescura, las conversaciones insulsas, las miradas cómplices…? ¿Por qué son tan mayores estos jóvenes? Quizás sea la perspectiva de los años y las experiencias vividas las que me impulsan a pensar que, al igual que otras tantas personas, estos chicos algún día despertarán y actuarán según corresponde a su edad.

En absoluto pretendo hacer una apología del desenfreno o la vida loca, me limito a aconsejarles que quemen cada etapa de su vida según corresponde a su edad o punto de maduración. Principalmente porque una vez caen las hojas del calendario y se pretende revivir como un joven, cuando ya se es un adulto provecto, chirrían las cuadernas de cualquier nave con años que se precie.

@felixdiazhdez