el charco hondo

TF-6

No tiene pies, y tampoco cabeza, creer que Carlos Alonso está multiplicando reuniones o anuncios para desatascar el atasco de la TF-5 porque hay elecciones, en las que, cierto es, él aspira a sentarse en el Congreso. No es razonable pensar que asoma a todas horas con ese asunto porque haya decidido que el lío de la TF-5 es su principal bandera electoral. No lo es. No puede ser. Es lógico que algunos vean en la hiperactividad de Alonso, volcado como está con lo de la autopista, una estrategia de campaña. Es natural que, a pie de calle, la gente sentencie que tantísimo desvelo con los atascos responde a esa circunstancia. Ya se sabe, las fechas invitan a oler que así es y a eso obedece, pero no. Éste no es el caso, imposible. No debe ser. Ni de broma. Alonso es inteligente, y listo. Sabe, fijo que sí, que para Coalición lo de la TF-5 es más bicha que bandera. Al contrario de lo que se rumorea, a él lo que más le interesa es que estos días la bicha no sea asunto de tertulias o informativos, que desaparezca de la pizarra, que no asome, que se opine de otra cosa, porque cuando se habla de la autopista a Coalición le estalla su caja de los truenos. Mil veces se hable de la TF-5, mil veces alimentan el enfado; y, lo que es peor, otras mil se recuerda aquí o allá que la responsabilidad por los atascos la tienen quienes llevan diez o quince años sin atreverse a coger el toro por los cuernos, y saben los sufridores que quienes han estado y están al frente no son de Asamblea Aragonesa. No debe tirar la toalla.

Su obligación es echarle imaginación, intentarlo. Ahora bien, contar que -abracadabra- de las entrañas de la Isla va a surgir la TF-6 es un error, vender esa moto a quienes van en coche provoca más cabreo que aplausos. Definitivamente, no tiene pies, y tampoco cabeza, creer que el presidente del Cabildo esté viendo en lo de la TF-5 su baza de campaña. Carece de sentido pensar que Alonso no sepa qué diferencia hay entre bichas y banderas electorales, ¿o sí lo tiene?