el charco hondo

Truco

A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, en Canarias celebramos Halloween el 9 de noviembre; Montoro así lo ha querido, luego, así sea. El Gobierno canario tocará en la puerta del ministro y él, con una dilatada trayectoria como repartidor de caramelos, dirá si lo del ITE es finalmente truco o trato. Malo será que tanta pirotecnia acabe en un triste truco; entre otros dolores, porque obligaría a los socialistas a desmarcarse, llenando muy preelectoralmente los jardines de papel higiénico o espuma. Otra posibilidad es que, cumpliendo con lo acordado, el lunes cierren el trato en los términos publicitados. Ni lo uno ni lo otro, ni blanco ni negro, lo que la calabaza de este Halloween parece esconder es un trato que tiene truco. Mil veces cabe reiterar que es una buena noticia, un avance incontestable; está bien, claro que sí, que el Estado atienda por fin una demanda histórica.

Sin embargo, huele a que bajo el disfraz del acuerdo esconderán un truco. Algunas pistas animan a creerlo. Algunas bengalas lanzadas estos días invitan a pensarlo. No será sustancial, pero sí es significativo que los millones figuren como ingresos en los Presupuestos Generales del Estado de 2016 (hay alternativas, cierto, pero no es una buena manera de empezar). Suena a trato que tiene truco porque de poco a esta parte se insiste descaradamente en relativizar y dejar fuera de plano al 2016 para, multiplicando, colocar en el centro del escenario un espacio temporal que llegue a 2026, o lo que es lo mismo, pinta que lo que efectivamente supondrá lo del ITE para los próximos meses se parecerá poco o menos a lo que se esperaba (y es que, en fin, insistir en que el acuerdo supondrá 1.600 millones en diez años es tanto como celebrar 3.200 de aquí a 2036). Se barrunta que deslizarán hasta el infinito y más allá el cumplimiento del acuerdo. El Halloween de Montoro tiene sus particularidades: Canarias propone un trato y el Estado cierra, el 9 de noviembre, un trato que tiene truco.