economía

El turismo de naturaleza, pilar de la diversificación del sector

Actividad en la naturaleza realizada por Caminar Canarias.
Actividad en la naturaleza realizada por Caminar Canarias.

J. G. Santa Cruz de Tenerife

El medio rural y los recursos naturales ofrecen, sin duda, buenas oportunidades para el desarrollo turístico, tanto en el segmento de los alojamientos, como en los de las actividades lúdico-ambientales, la restauración o el comercio de productos artesanales. Desde hace décadas se ha señalado al turismo rural y de naturaleza como uno de los pilares en los que se tiene que basar la diversificación del sector turístico en Canarias para no depender en exclusiva del sol y playa y adaptarse a las nuevas demandas. Sin embargo, por diferentes razones, el desarrollo de este tipo de turismo en las Islas ha sido hasta ahora desigual y, en todo caso, insuficiente, a pesar de algunos esfuerzos públicos y privados.

Por otro lado, la crisis del medio rural y la consiguiente despoblación del interior de las islas ha acentuado la necesidad de diversificar la economía de estas zonas, con el turismo y los servicios complementarios asociados a él como actividades con mayor potencial dinamizador, como no puede ser de otra manera en un territorio que recibe 12 millones de visitantes al año. En este contexto, las entidades de economía social pueden desempeñar un papel importante, permitiendo dirigir la actividad turística hacia el desarrollo de las comunidades locales y la generación de respuestas colectivas a sus principales problemas: pocas oportunidades de empleo, descenso demográfico y desvalorización social del mundo rural.

Aunque la penetración de la economía social en el turismo rural y de naturaleza aún es limitada en Canarias, se han dado pasos interesantes. En el sector alojativo, la rehabilitación de casas antiguas por sus propietarios hace unos veinte años para explotarlas turísticamente dio pronto lugar a la constitución de asociaciones para defender sus intereses y unificar esfuerzos. Actualmente, en todas las islas existen una o varias organizaciones de alojamientos rurales, la mayoría en forma de asociación, con la salvedad de Gran Canaria, donde Grantural ha optado por la fórmula de la cooperativa. A escala regional, la Asociación Canaria de Turismo Rural (Acantur) aglutina a la mayor parte de estas entidades.

En los servicios complementarios asociados a este tipo de turismo en el Archipiélago, la economía social no está tan presente, aunque existen oportunidades de emprendimiento. De hecho, el senderismo es la segunda actividad más practicada por los turistas que visitan Tenerife, según una información publicada recientemente por DIARIO DE AVISOS a partir de datos de Turismo de Tenerife. A lo largo del año pasado, 775.000 turistas recorrieron algún sendero de la isla, lo que supone un 16% del total de visitantes. No obstante, el avance aún es lento y queda mucho camino por recorrer.

Caminar Canarias

Amparo López, de la asociación Caminar Canarias, que realiza actividades de senderismo enfocado a la salud, cree que el turismo de naturaleza se ha desarrollado razonablemente bien en islas como La Palma y El Hierro, pero no tanto en las islas mayores, donde, a su juicio, se ha limitado a zonas muy determinadas. En el caso de Tenerife, señala que las pocas empresas de turismo activo que hay se centran principalmente en Las Cañadas y en los parques rurales de Anaga y de Teno, cuando “en la isla hay muchísimos más sitios, con senderos menos frecuentados, pero igual de bonitos y, en ocasiones, más seguros”.

En otros lugares de España existen numerosos ejemplos de entidades de economía social dedicadas al turismo rural. Destacan, entre otras, la cooperativa Marismas del Río, que gestiona desde 1982 las visitas guiadas al Parque Nacional de Doñana, o la cooperativa mallorquina de guías de turismo Tomir. Las iniciativas de economía social en el campo del turismo activo y deportivo se cuentan por docenas en comunidades autónomas como Aragón o Andalucía. Para Amparo López, en el caso de Canarias, el cooperativismo también puede ser una vía de emprendimiento dentro del sector. “Hay centros de visitantes, como el de Erjos y el de Masca, que están cerrados. Son inversiones del Cabildo que están desaprovechadas, y perfectamente se podrían crear cooperativas para gestionarlos”, señala. A su juicio, las administraciones públicas deberían dar más facilidades para la constitución de este tipo de entidades, de forma que tengan “un poco de margen, que se les baje el listón en cuanto a impuestos o gastos de cotización, o al menos que se les conceda una carencia durante un tiempo determinado.

Amparo López pone su propia asociación como ejemplo de las posibilidades del turismo rural en las Islas vinculado a la economía social. “Nuestras actividades tienen mucha aceptación, y, aunque nosotros las orientamos a un fin fundamentalmente social, Canarias tiene condiciones excelentes para vender el senderismo como atractivo turístico, con el clima y los recursos naturales que tenemos”, sostiene.

Sostenibilidad ambiental

Una de las características de la economía social es su compromiso con la responsabilidad medioambiental. Esa particularidad le permite hacer compatible el desarrollo socioeconómico del medio rural con políticas que garanticen la preservación de su riqueza y su patrimonio.
Bajo esa premisa trabajan entidades como la Asociación Desaplatánate, en Tenerife, o la Limonium Canarias, en Gran Canaria. Limonium, que lleva ya casi veinte años realizando actividades en la naturaleza, tanto de aventura como de educación ambiental, fue una de las primeras empresas españolas adscritas a la Economía del Bien Común, con balance auditado.

La sostenibilidad en las actividades turísticas es una demanda creciente entre las personas que visitan Canarias y entre la población local. Muestra de ello es el número cada vez mayor de iniciativas que hacen bandera del turismo sostenible. Un ejemplo es el Festival Internacional Boreal de Los Silos, que organiza cada año una feria de ecoturismo en la que participan empresas locales especializadas en pateos, rutas en bicicleta, surf, kayak, buceo, etc.

Desarrollo rural

El informe Desarrollo rural, economía social y turismo rural, publicado por David Flores y María Barroso en la revista de CIRIEC-España, da algunas claves sobre las sinergias que se pueden establecer entre el turismo rural y la economía social para mejorar el bienestar de las comunidades locales y el entorno en que éstas viven. Los autores destacan las virtudes de las entidades de economía social como agentes impulsores de procesos de desarrollo económico en el ámbito rural centrados en el turismo. Entre otras:
-Mayor vinculación con el territorio.

-Capacidad para generar autoempleo y, a la vez, contribuir al crecimiento turístico de las comarcas rurales.

-Fomento de la iniciativa emprendedora y de la inserción en el mercado de trabajo en el colectivo de las mujeres.
– Compatibilización de objetivos sociales con los puramente económicos.

-Propensión a establecer contactos y generar redes con otros agentes del destino.

-Mayor rapidez en la reacción ante los problemas del entorno.

-No dependencia de grandes inversiones para su constitución, ni tampoco de un elevado número de socios.