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La vocación social del turismo cultural

En la IV Conferencia Mundial sobre Turismo y Cultura de la OMT y la Unesco, celebrada el año pasado en Camboya, los participantes coincidieron en la capacidad del turismo cultural para incrementar la competitividad, crear oportunidades de empleo, frenar el éxodo rural, generar ingresos para invertir en conservación y cultivar un sentimiento de orgullo y autoestima en las comunidades receptoras. La directora general de la Unesco, Irina Bokova, afirmó durante el encuentro que “la salvaguarda del patrimonio cultural debe ir de la mano del turismo sostenible”.

La sostenibilidad, entendida como la atención plena a las repercusiones medioambientales, económicas y sociales de la actividad turística con el fin satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas, conecta directamente esa visión del turismo cultural con el corazón de la economía social. De hecho, uno los valores que distingue a las entidades de este modelo económico es la apuesta por un desarrollo sostenible y la compatibilización de la viabilidad económica y la responsabilidad social.

En Canarias tenemos muestras de las posibilidades que ofrece el turismo cultural para entidades con una vocación social. Es el caso de CanEducAm, puesta en marcha en 2008. Octavio Rodríguez, licenciado en Historia y cofundador de la empresa junto al biólogo Carlos Rodríguez, relata que nacieron con una vocación fundamentalmente ambiental, pero que, poco a poco, se han ido decantando más hacia el patrimonio y hacia el turismo cultural y sostenible debido a la existencia de mayores oportunidades en ese campo.

CanEducAm está especializada en la interpretación del patrimonio arqueológico de la isla de Gran Canaria, lo que combina con actividades de educación ambiental. Aunque buena parte de los usuarios de sus servicios es población local, también trabajan con turistas nacionales y extranjeros. “Apostamos por la difusión del patrimonio e intentamos insertar esta disciplina dentro del turismo”, señala Rodríguez. Como ejemplo, cita los servicios de audioguías en diferentes idiomas (español, inglés y alemán) que ofrecen para dos yacimientos arqueológicos (la necrópolis de Arteara, en San Bartolomé de Tirajana, y el Poblado de Cuatro Puertas, en Telde) y un casco histórico (el del barrio de San Francisco, en Telde).

Mejora de la economía local

Para los fundadores de CanEducAm, la coherencia con su sector les impide trabajar de otra forma que no sea siguiendo los principios de la economía social y solidaria, incluyendo la sostenibilidad en todas sus vertientes. En este sentido, Rodríguez sostiene que el turismo cultural, al igual que el turismo activo, al centrarse en poblaciones un poco más alejadas del ámbito del sol y playa, contribuye al desarrollo de las comunidades receptoras. “La inyección de dinero que puede traer el turismo si se hace de una forma sostenible y, por supuesto, teniendo en cuenta la capacidad de carga, puede ser sin duda una vía para la mejora de la economía local y para que el dinero del turismo se quede aquí, en Canarias”, apunta.

También dentro del ámbito de la arqueología y de la economía social, pero con sede en Tenerife, desarrolla su labor Prored, una joven cooperativa que no ha parado de trabajar desde su constitución, hace apenas año y medio. Su actividad principal es la conservación, restauración y difusión del patrimonio arqueológico, etnográfico e histórico de las Islas. Entre sus proyectos destacan la recuperación y señalización del antiguo camino real de El Palmar, en Buenavista del Norte, y diversas campañas arqueológicas en El Jable de Arriba, en el municipio lanzaroteño de Teguise, complementadas con charlas y visitas guiadas.
Casi todas las entidades que se dedican a esto, según Octavio Rodríguez, son pequeñas empresas de personal local que no precisan de inversiones iniciales importantes, ya que su mayor capital es la formación y la experiencia. Por ello, considera fundamental posicionar el turismo cultural y patrimonial como un complemento al turismo de sol y playa, ya que se trata de un yacimiento de empleo con mucho futuro para los jóvenes canarios.

Elemento dinamizador

Tenerife acoge desde hace años experiencias interesantes que demuestran el potencial de la cultura como elemento dinamizador del turismo. Entre otras, el Festival Internacional de Arte en la Calle Mueca (Puerto de la Cruz), el Festival Internacional del Cuento de Los Silos, el Festival de Cortos de La Orotava, el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (celebrado en su primera etapa en el Puerto de la Cruz y, desde hace tres ediciones, en Garachico), el Festival Internacional de Cine Documental MiradasDoc (Guía de Isora), el Festival Internacional Boreal (Los Silos) y la Feria de Artesanía de Pinolere (organizada por una asociación sin ánimo de lucro). En todos los casos suponen un estímulo importante para los sectores alojativo, gastronómico y comercial de sus respectivos municipios y contribuyen a diversificar la oferta turística.

La economía social isleña tiene ante sí el reto de aprovechar las oportunidades que ofrecen estos productos y servicios turísticos especializados y complementarios. Como vemos, el patrimonio cultural es un campo abonado para las entidades de economía social, tanto por su riqueza y variedad como por la estrecha vinculación que mantiene con algunos de los fines propios de ese modelo económico: primacía de las personas sobre el capital, reparto de la riqueza, desarrollo local y sostenibilidad económica.