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140 años de la estancia de Marianne North

Por José Manuel Ledesma Alonso (Tertulia Amigos del 25 de Julio)

Marianne North.| WIKIPEDIA
Marianne North.| WIKIPEDIA

Marianne North nació en Hastings (Inglaterra) el 24 de octubre de 1830 y falleció el 30 de agosto de 1890 en Alderley, en cuya iglesia está enterrada, en su jardín. Su educación transcurrió en un ambiente artístico, pues poseía gran talento para el dibujo, la música (piano) y el canto; facetas que abandonaría para dedicarse a la pintura; primero al óleo y después a la acuarela. Su actividad pictórica no era muy convencional, pues pintaba muy rápido y concluía sus cuadros en un día. Siempre estuvo rodeada de grandes e ilustres amigos. Precisamente, uno de ellos, el eminente científico Charles Darwin, le animó a visitar la isla de Tenerife.

Esta naturalista y pintora de plantas estuvo en Tenerife del 13 de enero al 29 de abril de 1875, acompañada de una íntima amiga, de la que solo sabemos sus iniciales: M. E.

El motivo de su estancia en la Isla, más que obedecer a un proyecto de trabajo, como había ocurrido en la mayoría de sus viajes por Asia, África y América, respondía a la necesidad de buscar un clima templado, huyendo de los rigores del invierno londinense.

Durante su estancia en la Isla residió en el Sitio Litre, en el Puerto de la Cruz, lugar donde la vista del Teide era inmejorable para plasmarlo en sus lienzos. El propietario de esta hacienda, Mr. Smith, la enseñó a distinguir cada una de las plantas endémicas Canarias que crecían en su hermoso y valioso jardín.

En aquel delicioso lugar portuense, ella se sentía alagada por el grato olor de las rosas de Tenerife. “En el jardín del Sitio Litre aprendí a distinguir cada una de las plantas de aquella exquisita colección de su jardín donde jamás olí rosas tan aromáticas”, escribió Marianne.

“Tenerife fue una de las mejores estancias de mi largo periplo”, confesó la pintora. La isla de Tenerife fue objeto de su estudio, no sólo desde el punto de vista científico y pictórico, sino también humano, pues en su obra literaria considera que aquí transcurrió una de las mejores estancias de su largo periplo mundial, ya que en todos los hogares que le ofrecieron su hospitalidad para pernoctar, siempre fue tratada con simpatía y afecto; tal como le ocurrió con la marquesa de La Florida, que la agasajó durante su estancia en la Rambla de Castro. “Desde la ventana, sin cristales, de la casa donde me hospedé en la Rambla de Castro de Los Realejos, tenía una magnifica vista del Pico al que podía pintar a placer sin molestar a nadie”.

PAISAJES DE TENERIFE
De los 832 cuadros de plantas que logró realizar y reunir en sus viajes por distintos países de todo el mundo, una selección de 26 de ellos dedicados a la flora y paisajes del Norte de Tenerife están expuestos en la Marianne North’s Gallery, ubicada en el interior del Royal Botanic Gardens de Kew, en Londres. De esta colección de cuadros tinerfeños de Marianne North cabe destacar los que plasman los dragos de San Juan de la Rambla, La Orotava, e Icod de los Vinos; las panorámicas del Teide desde Icod de los Vinos y desde el jardín de Mr. Smith, en el Sitio Litre del Puerto de la Cruz; la vista del puerto de La Orotava; y el Jardín Botánico y de Aclimatación de La Orotava. “Según la opinión generalizada de los viajeros de la época, en Icod se encuentran las mejores vistas del Pico”, comentó North en uno de sus escritos. 

Junto a la indudable calidad pictórica de estos óleos, también merece destacarse sus conocimientos sobre taxonomía e identificación de plantas, en una época en que la tecnología no estaba tan avanzada; pues, salvo algunos cambios habidos en la nomenclatura botánica de algunas especies, el rigor de sus observaciones son absolutamente válidas. En la actualidad, cuatro especies vegetales llevan su nombre.
Lo cierto es que la Dama de las flores, como se conoció a Marianne North, internacionalizó el nombre de Tenerife y con él la belleza de nuestro entorno.