soliloquio

¿2016, España sostenible?

Tengo que confesar que estoy por la labor, por una reparación sostenible de España. No olvido la alegría que supuso la llegada de la democracia, la transición y de los pactos que se tuvieron que tragar algunos mirando para otro lado, en algunas ocasiones tapándose la nariz. El 18 de marzo del 77 se aprobó el Real Decreto-Ley sobre Normas Electorales que aceptaba el sufragio universal, libre, directo y la representación proporcional -a la que luego lo de la proporcionalidad se lo cargó el sistema D´Hondt. Las primeras elecciones democráticas se celebraron el 15 de junio de 1977 , Hubieron lemas y canciones de todo tipo y color; “Libertad sin ira, Un pueblo es” y otras… Todo sueños.

Hoy pesadillas, por la mezquindad de unos y otros hemos montado “el parlamento -el camarote- de los hermanos Marx”. En este momento y con esta ley electoral me temo que esto puede ser un guirigay.

Real como la vida. Hace días hablaba con mis amigos y contertulios navideños; gomeros sabios, laguneros viejos, y chicharreros rusos, todos por lo que se ve venir carnavaleros y floristeros de mayo, hablábamos de España en serio -supongo que antes se la tomaban a la coña, el eslogan se las trae- y de España en broma, la de unos y la de otros. Para los pactos de Estado hay que trabajar y hacer política, cosa que les ruboriza. También del Cuarto Poder, el TVPartido que se alquila al mejor postor y que cuando no escucha lo que quiere ni despide al interlocutor. El tal Iglesias me trae a la memoria a Detritus, aquel personaje de La cizaña, de Asterix y Obelix. Hasta que llegó, todos los habitantes del pueblo habían convivido en armonía. Goscinny hace un guiño a la sociedad actual en distintos escenarios con el factor común de la discordia. En el palacio de César, en la aldea, en la galera y en el campamento romano, Detritus siembra la cizaña por doquier. Como este, le recomiendo leerlo.

En momentos como el actual, en los que hay que pensar una España Sostenible y en reconsiderar cuestiones de estado, y partiendo de la base de que los castillos de naipes hay que moverlos con sumo cuidado, no caben; ni usureros, ni artistones, ni extremistas, ni ausentes, ni los etcéteras como los cup que se han salido solos. Caben; las ideas, la realidad, el futuro, el rigor, la generosidad clarividente, y España.

Una vez que la arrogancia de la mayoría absoluta exhibida durante los cuatro años de esta última legislatura se ha evaporado con el escrutinio de las urnas y que los pactos en el horizonte pueden exigir capacidad solo queda altura de miras.
Feliz Año Nuevo…