POLÍTICA

“A día de hoy no tengo ningún indicio de que el 20D pueda incidir en Canarias”

Pablo Matos, candidato del PP al Congreso              de los Diputados por                          Santa Cruz de Tenerife. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Pablo Matos, candidato del PP al Congreso de los Diputados por Santa Cruz de Tenerife. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

El candidato del PP al Congreso por Santa Cruz de Tenerife ha dado un giro borgiano alrededor de la esfera política en estos últimos 20 años. Ha visto pasar atentados y una crisis, a Europa renqueando y a España camino de un precipicio. Ha visto la abdicación de un rey y la proclamación de otro, un suceso que tan solo ocurre dos veces en un siglo. Ha visto cómo es la oposición y el poder por dentro. Y le ha visto las orejas al soberanismo catalán. Pablo Matos no quería perderse esta campaña electoral cuando José Manuel Soria y Manuel Domínguez, sus presidentes de partido, le preguntaron qué pensaba hacer. En la foto del cartel cuyo lema dice España en serio, sonríe, pero no bromea con la situación: “Quería tener la oportunidad de reivindicar que hemos sido capaces de sacar a España del hoyo, que íbamos en serio”.

El jueves compartió en la capital tinerfeña esta campaña endiablada hacia el Congreso más fragmentado de su historia, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que mañana se mide en televisión con el socialista Pedro Sánchez. En esta entrevista se declara marianista. Como Rajoy, que concurre por Madrid, es uno de los seis candidatos provinciales del PP supervivientes de las elecciones de 2004.

-¿Qué le ha dicho la gente por la calle durante la crisis?
“La frase que más me ha dolido -y eso que en política me han dicho muchas cosas- me la dijo en Santa Cruz un ciudadano, en verano de 2012, cuando salía de una tienda. Me dijo: ‘Matos, el problema de ustedes es que nos dijeron que sabían cómo hacerlo’. Llevábamos ocho meses en el Gobierno tomando medidas todos los viernes, cuando había recesión y se destruía empleo. Acabábamos de aprobar la reforma laboral. Eran los momentos más duros. Hoy me gustaría encontrarme de nuevo con ese ciudadano y poder decirle: ‘Ves que hemos sabido cómo hacerlo’. Pero no lo conozco”.

-En política le han dicho muchas cosas. ¿La más grave?
“Asesino. Cuando la guerra de Irak. Yo no he llegado a saber qué grado de veracidad tenían los informes que nos decían que allí había armas de destrucción masiva. Nosotros fuimos cuando la guerra había acabado y mandamos un portaaviones con quirófanos, médicos y soldados, en apoyo de los que sí fueron, Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Tony Blair ha dicho que esos informes eran erróneos y ha pedido disculpas”.

-¿Como portavoz nacional de su partido en materia de Vivienda, sufrió escrache por los desahucios?
“Fue de las cosas más terribles que tuvimos que acometer, no con la rapidez que hubiéramos querido en 2012, nada más llegar al Gobierno. Hubo un debate muy fuerte cuando se presentó la iniciativa popular sobre la dación en pago. Me reuní con Ada Colau, en calidad de portavoz de Vivienda del PP, y me amenazó, nos amenazó a todos en la comisión, que si no apoyábamos su ley nos perseguiría por la calle y nos haría escraches. Le dijimos que su actitud era intolerable. Aprobamos nuestra ley y hubo escraches. Inma Évora me llamó fascista en el Ayuntamiento. Planteaban de forma demagógica una dación en pago universal y retroactiva, por la que Urdangarin habría podido cancelar la deuda de su palacete de Pedralbes con la entrega de la vivienda”.

Pablo Matos, candidato del PP al Congreso              de los Diputados por                          Santa Cruz de Tenerife. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Pablo Matos, candidato del PP al Congreso de los Diputados por Santa Cruz de Tenerife. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

-¿Qué hicieron en su lugar?
“Legislamos en apoyo de los deudores hipotecarios, la primera que se hacía en España, para favorecer al colectivo que ganara menos de 22.000 euros al año, que es menos de tres veces un índice oficial de referencia. En el peor de los casos, cabía dación en pago y dos años de alquiler social. Prohibimos los lanzamientos, para que esas personas no pudieran quedar nunca en la calle”.

-Eran los momentos de Rodea el Congreso.
“Sí, había una ola de mareas, huelgas y escraches. Los indignados habían irrumpido en el último año de Zapatero y el primero con nosotros en el poder. Los controles policiales en la Carrera de San Jerónimo impidieron que se acercaran durante las sesiones del Congreso. Pero había mucha tensión. Los sectores radicales y antisistema instrumentalizaron el descontento tras cinco años de crisis y destrucción de empleo. Todo eso cambió drásticamente en cuanto empezó a cambiar la situación económica en 2013”.

-¿El año 2012 fue el infierno?
“Sin duda. Lo primero que yo hacía al levantarme era mirar en una aplicación del móvil, Infobolsa, la prima de riesgo. Y todas las mañanas estaba subiendo”.

-¿A qué atribuye que no se produjera un estallido social?
“A la economía sumergida, los cáncamos y las familias”.

-¿Qué habría pasado de haberse consumado el rescate?
“El despido de miles de funcionarios, recortes de las pensiones, de los servicios educativos y sanitarios… No lo queríamos aceptar. Conocíamos perfectamente cómo se las gastaban los hombres de negro. La Troika no daba recetas singularizadas, sino de brocha gorda”.

-¿Había peligro de inmolación o era un riesgo calculado?
“Soy incapaz de saber eso, pero sé que estuvimos en riesgo mucho tiempo. Y se sufrió mucho. Conociéndole, estoy seguro de que Rajoy ha tenido que pasarlo muy mal. No lo he hablado con él, pero estoy seguro de que ha sufrido muchísimo. Y le reconozco que ha tomado decisiones que han sido providenciales para España. Viendo la España que se encontró y cómo la ha gobernado, me he hecho marianista”.

-¿También se retirará con él, como nos dijo Soria?
“Es posible que coincidamos”.

-¿Ha extremado su paciencia en el caso catalán?
“Al contrario, si hay algo que ejemplifica la mejor de las formas de gobernar de Mariano Rajoy, es con respecto a Cataluña. Sin hacer aspavientos ni amenazas ni excesivo ruido, ha aplicado en todo momento la ley”.

-¿Fue mano de santo Draghi (BCE) cuando en julio de 2012 salmodió a los mercados: “Haré lo que haya que hacer y, créanme, será suficiente”?
“Contribuyó, es evidente, pero esa frase célebre tuvo efectos distintos en según qué países, dependiendo de las políticas de cada cual”.

-El annus horribilis 2012, el año que fuimos a negro, ¿recuerda el día a día de ese apagón?
“Lo que tuvieron que vivir los ministros económicos, Montoro, Guindos, Soria y Fátima Báñez, fue muy duro ese año. Abrías la emisión de deuda a las 9 de la mañana, y a las 10 no te había comprado nadie un euro en el mundo. Los ministerios hacían esfuerzos con la banca española y algunos fondos para que compraran deuda, y poder pagar las pensiones y los sueldos de los funcionarios al mes siguiente. Teníamos que hacer un control riguroso de las cuentas para que los fondos nos creyeran. Yo creo que el PSOE nos dejó los presupuestos sin aprobar, convencido de que pediríamos el rescate y así poder acusarnos. Racionalizamos el gasto, controlamos el déficit y apuntalamos a ayuntamientos y comunidades, que tenían miles de millones en facturas pendientes en las gavetas. Y nos topamos con un agujero de 42.000 millones de euros en la banca que procedía de las cajas de ahorros. Todo en ese año. En la comisión de Economía fue para nosotros vergonzoso cuando la UE no tenía confianza en el Banco de España y tuvimos que encargar a las empresas que nos indicó el BCE la auditoría del sistema financiero español”.

-¿Hacienda qué hizo?
“Montoro hizo algo muy bueno; le dijo a la banca, a las autonomías y los ayuntamientos: ‘Yo les ayudo, pero sí me dicen la verdad’. La verdad fue terrible. Y una vez que se pusieron las cuentas boca arriba, el Estado ha prestado el dinero para pagar a proveedores”.

-Hacerse un hueco en Madrid cuesta. La frase es suya.
“Entras en las Cortes y al principio cuesta. Cuando llegué, me pusieron de portavoz adjunto en la Comisión de Justicia y después presidí la comisión nacional de Vivienda del partido, por mi experiencia como concejal del área en Santa Cruz y mi pasado de jefe de asesoría jurídica de Visocan. Me convertí en la persona que dirigía la política nacional de Vivienda en el PP. En la siguiente legislatura ya tenía un cartel y en esta última José Manuel Soria propuso al grupo parlamentario que yo presidiera la Comisión de Industria, Energía y Turismo, que lleva también Telecomunicaciones, y ahí se han tramitado todas las reformas que ha hecho el ministro”.

-La reforma energética pisó los callos de un grupo de presión importante. ¿Pidieron la cabeza del ministro?
“Me imagino que sí. Sacaban páginas enteras en los periódicos, desmintiendo las cuentas del Ministerio y advirtiendo del daño irreparable que ocasionaban los recortes, cosa que los hechos han desmentido. Hubo una presión de todo el sistema eléctrico, de empresas muy poderosas. Soria hizo bien en mantenerse firme. Hoy España no tiene déficit de tarifa sin haber subido la luz”.

Pablo Matos, candidato del PP al Congreso              de los Diputados por                          Santa Cruz de Tenerife. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Pablo Matos, candidato del PP al Congreso de los Diputados por Santa Cruz de Tenerife. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

-¿Era una cuestión de Estado?
“Si el déficit de tarifa (la diferencia entre los ingresos y gastos del sistema), que con Zapatero se desbocó hasta los 26.000 millones, hubiera pasado a déficit presupuestario, el déficit de España habría subido dos puntos y medio, del 9% al 11%. Lo que hizo Soria fue recortar los beneficios de todos los sistemas, de los peajes y retribuciones al transporte. Había que hacerlo. La reforma del sistema energético que se ha hecho en esta legislatura, que ha tocado las nucleares, el ciclo combinado, la hidráulica, las renovables y el carbón, ha sido de una importancia extraordinaria”.

-España desbanca a China como tercer destino turístico mundial, tras EE.UU. y Francia. ¿Cuál es el secreto?
“Ha habido cierta deflación en los precios. Se han desviado hacia España turistas de destinos competidores en conflicto. Alemania e Inglaterra tomaron medidas en 2008 y 2009 y se recuperaron antes que nosotros. Venían extranjeros, pero el turismo nacional se estancó y ahora resurge. España sigue siendo un país muy bueno, donde, además, del sol y la playa sobresalen las infraestructuras, la gastronomía y que es un país muy seguro”.

-¿Qué suponen los atentados de París, California, Malí y Kabul (este viernes), y las primeras detenciones en Canarias?
“Las detenciones de Canarias no deben preocuparnos sobremanera, porque ha habido otras en distintas comunidades, como Andalucía, Cataluña o Madrid; no supone una amenaza mayor. Tenemos experiencia porque hemos tenido terrorismo muchos años. Exige tener los ojos abiertos en las redes sociales. Nuestro reto es triple: garantizar el crecimiento, la unidad de España y la seguridad de los españoles”.

-Usted entró en el Congreso tras los atentados del 11M de 2004. ¿Qué huella le dejaron?
“Lo primero que me viene a la cabeza es la brutalidad de las imágenes de los trenes. Eran mis primeras elecciones generales, que íbamos a ganar, según todas las encuestas. Cambió el rumbo político”.

-¿Esta campaña es diferente o siempre lo parece?
“Más que nunca, es una campaña televisada y en platós que no son habituales, de entretenimiento”.

-¿Debate a cuatro, como el del lunes pasado, o debate a dos, como el de este lunes?
“Me causó una buena sensación el de los cuatro. Soraya Sáenz de Santamaría es de las cabezas más sólidas de la política española. La agresividad forzada de Pedro Sánchez me resultó un tanto decepcionante. Rajoy cumple con la buena costumbre de debatir mañana con el jefe de la oposición; en otro caso, estaría excluyendo a grupos como UPyD e IU”.

-¿Este ha sido para Soraya Sáenz de Santamaría el comienzo de algo?
“No, ella es una mujer de una gran experiencia política, ya tiene su comienzo de algo hecho mucho antes”.

-¿Cuál es la idea fuerza de su programa?
“Cuando nos votaron en 2011, 11 millones de personas nos lanzaban masivamente un mensaje en la calle: ‘Por favor, sáquennos del hoyo’. Nosotros en 2011 éramos Grecia. Y las recetas empezaron a dar resultado casi inmediatamente. El último trimestre que se destruyó empleo en España fue el primero de 2013, tras siete meses de reforma laboral. El último trimestre que tuvimos recesión fue el segundo de 2013. A partir de ahí se empezó a crecer y crear empleo. Ahora España crece el 3,2%. Eso es casi el doble que Alemania, más del doble que el Reino Unido, el triple que Italia, más que Estados Unidos, Japón y Canadá. De un país en la ruina, hemos pasado a ser el país de la UE que más crece y uno de los países desarrollados que más crece en el mundo. Ya no destruimos 780.000 empleos anuales, sino creamos entre 500.000 y 600.000 nuevos. Ese es el cambio radical que ha pegado España. Pero no está consolidado, hay que seguir haciendo reformas, para llegar en cuatro años a 20 millones de afiliados a la Seguridad Social”.

-Le propongo hacer un elevatorpicth. Deme un mitin corto en un ascensor.
“Cierre los ojos y piense sin prejuicios qué opción política cree que le garantiza este crecimiento y esta creación de empleo. No son momentos para experimentos. La crisis se llevó por delante cuatro millones de trabajadores. Ahora estamos despegando, se ha afiliado un millón de personas más a la Seguridad Social, 60.000 en Canarias, en los últimos 30 meses. No se trata de votar a ver qué pasa, sino de votar para no volver atrás”.

-¿Temen ganar y no gobernar?
“Sí, porque la idea de un pacto tripartito de perdedores la ha formulado Pedro Sánchez. Un mensaje desesperado. La gente sabe que eso sería peligrosísimo”.

-Albert Rivera nos dijo aquí que no entrará en ningún gobierno que no presida. ¿Qué opina de él?
“No lo sé, hay días que oigo a Albert Rivera y creo que no lo hará, y días que creo que sí. Yo estoy convencido de que si obtiene un voto más que el PSOE, quien va a plantear ese tripartito es él. Me ofrece muchísimas dudas. Rivera es un chico que se expresa muy bien y ha defendido posturas valientes sobre la unidad de España en Cataluña, con una frescura que a lo mejor nosotros no hemos tenido. Pero otras posiciones suyas me han parecido demagógicas”.

LA AMBULANCIA Y EL CAMIÓN DE BOMBEROS

La prueba de que nos hemos malacostumbrado a vivir en la abundancia la tiene Pablo Matos en un recuerdo insignificante de la niñez: cuando le regalaban en unos Reyes una ambulancia y al año siguiente la pintaban de rojo y le dejaban un camión de bomberos. Y en la bicicleta remozada, tras pintarla y niquelarla en la Rambla de Pulido, hasta dejarla como nueva. Se heredaban lo zapatos, la ropa entre los hermanos. A los 94 años, el padre, Pablo Matos Martín, que fue jurídico militar, le sigue los pasos y alguna que otra vez le tira de las orejas. No entendió al principio que su hijo quisiera dedicarse a la política estando tan cuestionada, pero cuando supo que daba el salto a las Cortes, se avino a la idea: “Estar ahí es un honor”.Y guarda una foto suya en la tribuna de oradores de la Cámara Baja. Fumaba puros hasta los 90, lo que no obsta para que Pablo Matos hijo sienta con frustración no haber conseguido disciplinar un hábito blindado durante casi 40 años, que derrotó al vaporizador electrónico que le regalaron una vez. “Lo sigo intentando todos los primeros de enero”. Matos fue, sin embargo, deportista; jugaba al baloncesto en los juveniles del Náutico y el Kaiser (filial nauta), y en la facultad de Derecho con Richi Bethencourt y Santiago Pérez. Ahora quiere retomar los ejercicios y enfrenta la nicotina invocando un sentido de la disciplina que debe de tener alojado en algún gen, siendo descendiente de militares. “Mi abuelo paterno, que lo era, vino de Cádiz”. Al pariente peninsular se suma el segundo apellido, Martín, que saltó a Tenerife, a través de una familia, tras la Revolución Francesa. El otro flanco es lusitano, el del apellido materno Mascareño. En ese caso, la familia emigró, tras la Conquista, de Portugal a La Palma y radicó en Garachico. Olga, que murió con 89 años en el vórtice de la crisis -el fatídico año 2012- era “una madre canaria clásica, buena y hogareña”, que recogía a los hijos en San Ildefonso-La Salle hasta que fueron mayores y vigilaba que hicieran la tarea. Si lo viera, la madre diría que se ha hecho más estudioso de mayor, “y ahora no me siento seguro si no he digerido toda la documentación de cabo a rabo”. En los debates, los demás llevan fichas y él suele acarrear sus carpetas. “Ahora he cogido la mala costumbre de antes de dormirme leer la prensa digital del día siguiente”. Seguidor de Suárez, acompañó sus restos en la sala de los pasos perdidos del Congreso y cuando sufrió el 23F (intento de golpe de Estado en 1981) fue uno de los que participó en la manifestación del millón de personas en que Rosa María Mateo leyó un manifiesto a las puertas del Congreso. A la mañana siguiente, fue a ver salir a los guardias civiles por las ventanas. Su infancia son recuerdos de Candelaria y La Laguna. “Veraneábamos en las dos casas de los abuelos”. Candelaria entonces era la calle de la Arena, la plaza de la Basílica, el Campo del Candela y el Pozo de la Virgen. A ratos, jugaban al fútbol; se bañaban en la roca, mariscaban, cogían burgados y lapas, “y estábamos continuamente con los pescadores”. En La Laguna se subía a la bicicleta comunitaria y se internaba en el Camino Largo y la Manzanilla. “Lo que más me duele son los amigos coetáneos que se han ido”. Fue una infancia sin golpes ni cicatrices. Una vez se partió la pierna patinando sobre hielo en Madrid, pero ya era universitario. Una vida tranquila que se le parece al carácter y a la Isla. “El canario es uno de los pueblos más serenos que hay. Creo que lo soy, busco la paz”. Por eso se sintió tan bien visitando no hace mucho la Mezquita de Córdoba. “Impone”. Tailandia es el viaje más largo que ha hecho. El más corto es hacia dentro de sí mismo. Este último lo empezó a hacer leyendo los versos del poema Desiderata (de Max Ehrmann, 1872-1945) que llegaron casualmente a sus manos y que ha transferido a sus dos hijas: “Camina plácido entre el ruido y la prisa,/ y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio…”. Lo recita de memoria (“enuncia tu verdad de una manera serena y clara,/ y escucha a los demás…,/ acata dócilmente el consejo de los años,/ abandonando con donaire las cosas de la juventud…”). A los 59 años se permite bromear con las canas en una cabeza poblada, que no disimula: “Tengo el pelo completamente negro, pero me pongo mechas blancas”. Tiene seriamente sentido del humor, aunque parezca circunspecto y tímido, y algo galán sin menoscabo de los años. Pero no puede alardear de una cosa: de cantante. “Tengo un oído enfrente del otro; yo desafinaba hasta cantando Ardor guerrero”. Tuvo miedo a volar, hasta que se olvidó del miedo subiendo a muchos aviones para ir a Madrid. Tiene claro que lo que somos en Occidente es fruto del Derecho romano, la filosofía griega y el cristianismo. Pero no es creyente. “Perdí la noción de la fe haciéndome preguntas”. Leyó un día Si, de Kipling, el poema culto de autoayuda, que dice: “Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor/ todos la pierden y te echan la culpa;/ si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,/ pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda…”. No quisiera jubilarse de político, sino de abogado, su verdadera profesión.

-¿Si ustedes ganan, C’s les votará en la investidura?
“De verdad, no lo sabemos”.

-¿Temen un Portugal, donde ganó Passos Coelho (conservador), pero gobierna Costa con la izquierda?
“Un gobierno de perdedores ya pasó en ayuntamientos y autonomías. No hay que mirar a Portugal”.

-Soria, en el Foro Premium de Diario de Avisos, hizo autocrítica: gestionar a destiempo la corrupción, subir y no bajar los impuestos, y comunicar mal. ¿Lo suscribe?
“Sí. Las tres cosas son evidentes. Lo de los impuestos no fue un error, fue un incumplimiento”.

-¿Les perjudicó el plasma?
“Posiblemente. Pero cuando dices a los organismos internacionales que no estás en quiebra, que puedes salir solo, no puedes decir a los españoles lo contrario para explicar por qué haces lo que haces”.

-¿Qué les impidió actuar a tiempo con la corrupción?
“Tener casos de corrupción en tu propio partido es algo que te indigna y avergüenza. Fuimos lentos. Al principio actuamos como si no nos lo creyéramos. Después hemos hecho leyes. Pero cuando en el PP se pilla a un golfo y lo meten en la cárcel, rodean la sede del partido, y cuando son otros, rodean los juzgados”.

-¿Los organismos internacionales que ponen a España de ejemplo fueron comprensivos en momentos difíciles?
“Tenían una preocupación enorme. En junio-julio de todos los años, el FMI hace un informe de las previsiones de futuro. En 2012 decía que España e Italia eran los mayores peligros para la economía mundial. Lo que dice el último informe es que España será este año el país que más crezca de Europa. Y solo han pasado tres años”.

-Ayer escuchamos al ministro de Economía en el Punto de Encuentro de Diario de Avisos. ¿Europa fue ingrata con él?
“Teníamos expectativas de que presidiera el Eurogrupo. Un sector de los socios apostó por la continuidad en medio de la crisis griega y los socialistas europeos, incluidos los españoles, apostaron por Dijsselbloem”.

-¿Qué papel ha jugado Guindos durante la crisis?
“Fue clave al dinamizar la economía. Dirigió los primeros incentivos a las exportaciones y el sector comercial, y dieron resultado. Cuando empezó a crecer España a finales de 2013, lo hizo a base de las exportaciones. Y con el crédito, el consumo tiró de la economía. En la década del 96 al 2006, éramos una nación que crecía por encima del 4%, admirada económicamente. En la crisis, dejamos de ser España y fuimos Grecia. Y ahora hemos dejado de ser Grecia y hemos vuelto a ser España”.

-¿Debemos decir recuperación donde antes decíamos crisis?
“Se puede hablar ya de recuperación. Cuando se critica la precariedad del empleo, se miente: el porcentaje de empleo indefinido es el mismo que en la etapa socialista, el 75%. Antes no se criticaba y ahora sí. De cualquier modo, el 25% de temporalidad es alto. Pedro Sánchez dice que hoy España es más pobre que con el PSOE. Tampoco es verdad. El comercio crece en torno al 3%. En dos años se ha vendido un millón más de electrodomésticos y el 20% más de coches -turismos-. Las compraventas de viviendas están subiendo el 18%. Le hemos dado la vuelta al calcetín de este país”.

-No sé si ha seguido la polémica del alcalde Bermúdez y el delegado del Gobierno. ¿Tiraría el mamotreto?
“Conozco el proyecto y me parece una idea magnífica que ahí vaya un aparcamiento público. No estoy de acuerdo con tirar el dinero en una obra que puede ser útil. Tirarlo me parece un disparate. He leído artículos de buenos urbanistas, como Domínguez Anadón, que me han convencido. Lo que hay que hacer es terminar la obra”.

-¿El 20D puede incidir en Canarias?
“A día de hoy no tengo ningún indicio de que eso se pueda dar”.

Pablo Matos, candidato del PP al Congreso              de los Diputados por                          Santa Cruz de Tenerife. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Pablo Matos, candidato del PP al Congreso de los Diputados por Santa Cruz de Tenerife. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

-Usted ha dicho que en CC hay sensibilidades encontradas sobre el PP.
“Sí, mientras Carlos Alonso nos ve con buenos ojos, Ana Oramas, no. Yo he estado con ella en el Congreso y he visto sus intervenciones, todas contrarias al Gobierno. Salvo el otro día, en que firmó el pacto antiyihadista, hasta los últimos instantes de la legislatura, no ha querido reconocer la mejoría que experimenta el país”.

-¿Cuál es la situación del PP tras el varapalo local?
“El revés que sufrimos en Canarias en las elecciones municipales y autonómicas es el mismo que en el resto de España. Un problema de marca, no territorial”.

-¿Cómo contempla el resultado electoral en Venezuela?
“Espero que el pueblo venezolano recupere la libertad y el progreso económico. Es incomprensible que un país que tiene de todo esté como está”.

-¿La sucesión de Rajoy está asegurada?
“Estoy convencido de que Rajoy estará una legislatura más y luego hay banquillo amplio. Y en ese banquillo hay canarios por su brillantez. Estoy hablando de Soria”.

-¿Qué le parece que el expresidente José María Aznar no participe en la campaña?
“Yo, sinceramente, no lo he echado de menos”.

-¿En los próximos siete días qué nos jugamos?
“Cuatro años trascendentales. Siete días para pensar bien qué votar, si continuar por esta senda o no se sabe qué”.