SOCIEDAD

Absuelto tras ser acusado por su hija falsamente de abusos sexuales

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife absolvió en días pasados a un varón de cuya identidad solo se facilitará el dato de que es residente en el norte de Tenerife y al que se le pedían un total de 46 años de prisión tras ser denunciado por su propia hija, una mujer ya adulta que es discapacitada, de haber abusado de ella repetidamente. En la sentencia se recoge con meridiana claridad que el acusado es inocente de los hechos a él imputados, y que la Fiscalía consideró constitutivos de hasta cuatro delitos de agresión sexual distintos.

El caso que nos ocupa, tal y como se recoge en la referida decisión judicial (que obra en poder de DIARIO DE AVISOS tras hacerse pública a mediados de este mes), tiene como inicio una mañana de junio de 2011, cuando la responsable de un centro de discapacitados pone en conocimiento de las autoridades que la hija del ahora absuelto le había asegurado que su padre abusó de ella sexualmente desde que tenía 16 años de edad, aprovechando los momentos que pasaban a solas en el domicilio familiar. De tales hechos, como se comprobará y así lo hizo ver la abogada de la defensa, la tinerfeña Mila Pacheco, no hay constancia alguna más allá del referido testimonio.

Como se detalla en el apartado de la sentencia destinado a los Fundamentos de Derecho, el tribunal considera que en absoluto se ha desvirtuado la presunción de inocencia que ampara a todos los españoles, tal y como garantiza el artículo 24.2 de la Constitución.

Lo negó en todo momento

En primer lugar, el acusado negó siempre tales acusaciones por parte de su hija, tanto cuando fue interrogado por la Guardia Civil como por parte de la Fiscalía y por supuesto en la vista oral.
Por su parte, la denunciante, que presenta una minusvalía psíquica del 65%, se acogió a su derecho a no declarar durante la vista oral, lo que sin duda ya restó fuerza a su denuncia al impedir al juzgador valorar la misma de primera mano. Tampoco ninguno de los testigos citados a declarar vio que el padre abusara de su hija o al menos lo hubiera intentado.

Por último y no por ello menos importante, ni una sola de las periciales practicadas (léase médica, psicológica y forense) pusieron en duda la credibilidad del varón.

Pero la sentencia va a más al explicar que el ahora absuelto no solo negó insistentemente los hechos sino que dio una explicación “lógica y convincente de cuál pudo ser el motivo de la denuncia”, un argumento que fue corroborado por muchos de los testigos.

El padre explicó que, desde que empezó a vivir con su hija, le marcó pautas de comportamiento adecuadas para corregir la vida desordenada que llevaba y que tenían relación tanto con la alimentación como en el aseo personal y la vestimenta. Incluso las trabajadoras del centro ratificaron el bien que había supuesto para la hija la irrupción de esta figura paterna.

Otro dato respecto a la escasa credibilidad de la denuncia. Tal y como se puso de manifiesto en la vista oral, las propias trabajadoras que explicaron el relato dado por la hija reconocieron que tenían dudas sobre la veracidad de la misma, y que además esta persona tenía cierta tendencia a mentir y que no era la primera vez que se veía envuelta en problemas de esta índole.

Análisis

Tampoco los datos objetivos que pueden extraerse de los análisis forenses respaldaron la denuncia. La doctora que testificó al respecto no solo no apreció lesión alguna en la denunciante, sino que además el perfil genético hallado no corresponde con el acusado.

En cuanto a los análisis psicológicos llevados a cabo, la sentencia detalla que se habla de probabilidad pero nunca de certeza en los mismos, y que tales, como dicta la jurisprudencia, son “únicamente elementos accesorios y secundarios para que el tribunal forme su convicción al respecto, pero por su misma naturaleza (…) estas pericias no pueden establecer una conclusión rotunda e indubitada a diferencia de otras”.