eL CHARCO HONDO

Atrás

Cuando se tienen setenta años, una enfermedad crónica o ambas cosas, más allá del corto plazo no hay nada; si uno no puede valerse por sí mismo, no tiene quien le eche una mano o ambas cosas, las inversiones productivas para cambiar el modelo económico de aquí a 2016 no arreglan nada; y cuando un Gobierno no tiene recursos suficientes para atender a la creciente demanda de infraestructuras sociosanitarias, tiene una ratio plaza/1.000 habitantes de 0,7 en Fuerteventura (2,3 en Tenerife; 2,4 en Gran Canaria; 1,5 en Lanzarote) o ambas cosas, es injusto que den un portazo a la utilización de una parte del ITE para mejorar algo infraestructuras y ratios. Entre otras cosas, porque la debilidad del Presupuesto regional -del que nadie habla- no ayuda. Son necesarias las apuestas en infraestructuras científicas o tecnológicas, hidráulicas o de transporte, pero tanto o más inaplazable es mejorar la respuesta de la Administración en materia sociosanitaria. Más aún cuando los mayores crecen a la misma velocidad que la dependencia o, puestos a hablar de generación de puestos de trabajo, cuando es demostrable que en este ámbito se genera empleo -y entre colectivos con especiales dificultades, además-. Envejecemos. Si Canarias se hace mayor, mayor debe ser el esfuerzo que hagamos. Hay que gobernar para los canarios del futuro, pero también para quienes el futuro es salvar las siguientes veinticuatro horas. No es culpa de este Gobierno que la realidad crezca más rápido que las necesidades, pero sí es su obligación aprovechar parte de esos 160 millones para mejorar, siquiera en algo, su capacidad de respuesta. Creer que construir carreteras es la receta es propio de la vieja política. La vicepresidenta no debe dar un paso atrás en este asunto. Cuando se tienen setenta años, una enfermedad crónica o ambas cosas, debe ser descorazonador leer o escuchar que no se utilizarán esos fondos para instalaciones sociosanitarias porque generarán gasto cuando se acabe la obra.