POLÍTICA

La caída libre de CC la deja con el peor resultado de toda su historia

La caída en votos de Coalición Canaria (CC) el pasado domingo no es un trompicón cualquiera. Supone el peor resultado desde su nacimiento en 1993, fruto de la unión de las AIC, ICAN, CCI, AM y PNC. La tradicional lucha bipartidista en España entre CC y PP siempre había sido una dificultad para CC en las generales, así que la ruptura del bipartidismo, con la entrada en juego de Ciudadanos (C’s) y Podemos en esta ocasión, unido a su desgaste en el poder, le han valido caer al quinto lugar en votos.
El domingo CC tocó fondo (al menos su fondo hasta ahora), con el 8,2% de las papeletas en el Archipiélago, con su caudal principal de votos en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, pues en la oriental (desde que se desgajó de la coalición Nueva Canarias) su peso ha ido mermando, hasta situarse en un pobre 4,2% en estos comicios, si se compara con el 12,6% en la occidental.

Aún así, CC, en la persona de Ana Oramas, ha logrado revalidar su escaño en el Congreso de los Diputados, un resultado providencial, que insufla algo de aire al partido, pues, de lo contrario, su ausencia en la política estatal hubiera sido una herida díficil de restañar, ya que fuera de las principales instituciones hace mucho frío.

La realidad es que CC logró el pasado 20 de diciembre 81.436 votos en Canarias, unos 62.000 menos que hace cuatro años, cuando tuvo el 15,46%, yendo entonces en alianza con NC. Atrás quedan sus tiempos de esplendor, cuando llegó a tener cuatro diputados en Madrid. En el primer intento, con José Carlos Mauricio, cosechó en 1993 el 25,58% de los sufragios en el Archipiélago: 207.077 votos. En la siguiente cita, ya con Paulino Rivero como cabeza de cartel en esta provincia, repitió cuatro parlamentarios estatales, con 220.418 votos (25,09%). La tercera ocasión con las urnas, también liderando la lista en la provincia Rivero, fue la mejor, con 248.261 apoyos (el 29,58% del total en Canarias). En 2004, con el mismo número uno en la provincia occidental, comenzó la caída, aunque en esa ocasión muy ligera, ya que logró 235.221 votos, el 24,33%, lo que le reportó tres diputados.

Tomó el relevo Oramas, que dejó entonces la alcaldía lagunera, y, en 2008, CC, producida ya la secesión grancanaria que derivó en NC, recibió 174.629 votos, un resbalón apreciable hasta el 16,82% de las papeletas emitidas en Canarias en esos comicios. El descenso continuó, amortiguado, en 2011, en el corazón de las crisis económica, con 143.550 votos, el 15,46% del total regional, suficientes para mantener dos escaños en el Congreso, incluyendo el de Oramas.

En las últimas europeas CC ya vio las orejas al lobo pues, si bien no eran ni mucho menos unas elecciones en las que un partido regionalista pueda medirse a las grandes formaciones nacionales, en municipios como La Laguna o Santa Cruz de Tenerife se vio superada hasta por Podemos, entonces un desconocido en la Isla, más allá de las apariciones televisivas de su líder, Pablo Iglesias, en programas de ámbito estatal, y cuyos simpatizantes solían reunirse en el Café Siete de La Laguna, con la asistencia de unas decenas de personas.

En las autonómicas de mayo de este año, ya con el fenómeno de Podemos en pleno auge y la gran erosión de la imagen de los grandes partidos gobernantes por la larga crisis, el rampante paro y los casos de corrupción, CC ve cómo sigue mermando su apoyo social, al obtener el 18,1% de los votos, aunque, merced al régimen electoral canario (criticado por todos los partidos pero que sigue sin ser reformado), se alzó con 18 diputados, mientras que Podemos, con el 14,5%, sacó solo 7. El PSOE, el más votado, tuvo 15. Y Ciudadanos, con 54.000 votantes, se quedó fuera del Parlamento autonómico.

Y con todos estos antecedentes llegaba CC al pasado domingo, cuando toda la tendencia anterior se confirmó. Reducida casi toda su fuerza en las generales a las islas occidentales, en Tenerife cayó hasta el cuarto puesto, con 51.173 votos (12,2% del total insular), lejos de los 86.943 de Podemos (20,7%), de los 88.872 del PSOE (21,1%) y de los 120.466 del PP (28,6%), pese a su también desplome. En La Palma,CC fue también cuarta, superada por Podemos, otra dato que resulta muy sintomático.
Y estruendoso es el batacazo de CC en lugares que le son tan significativos como La Laguna y Santa Cruz de Tenerife. En Aguere ganó Podemos, con 20.991 votos, casi el doble que CC, que, con 10.772, quedó cuarta. Y en la capital tinerfeña el declive nacionalista se mostró más patente, con sólo el 9,9% de apoyo electoral, es decir, 10.359 votos, muy lejos del ganador, el PP, pese a su también gran caída, con 28.718; pero igualmente distanciada de los 25.300 votos de Podemos,y los 18.333 del PSOE.

Apoyar la gobernabilidad

Ayer el comité permanente de CC analizó estos resultados, y el secretario general del partido, José Miguel Barragán, los atribuyó a que en unas generales los nacionalistas “pierden apoyo de forma natural”, pues muchos de sus votantes se desplazan a partidos mayoritarios, Podemos y C’s ya incluidos. Sobre los resultados en Gran Canaria, admitió que “es uno de nuestros talones de Aquiles”, a pesar de lo cual, considera “dignos” los 20.000 votos recibidos. A su juicio “hay que repensar el partido y hacer las cosas de manera distinta, con una nueva forma de ejercer la política”, informó Efe.
Por otra parte, CC pidió ayer que se llegue a un acuerdo político que garantice la gobernabilidad de España y ofreció el apoyo de su diputada en el Congreso si así contribuye a lograrlo.
Y hasta aquí llega, de momento, esta historia. CC, y los electores, seguirán escribiendo el devenir del partido que, con el lema de la voz canaria en Madrid y hoy en horas bajas en votos, ha marcado la política isleña durante más de dos décadas.