CANDELARIA

Candelaria presume de vino

 Nicasio Díaz y sus hijas Deborat y Maeva llevan la bodega. / Sergio Méndez

Nicasio Díaz y sus hijas Deborat y Maeva llevan la bodega. / Sergio Méndez

Candelaria también puede presumir de vino, aunque en el municipio solo una bodega comercializa desde hace cuatro años sus caldos, fruto de la uva de altura de toda la comarca del Valle de Güímar, su denominación de origen.

El Rebusco es una bodega familiar ubicada en el barrio de Araya, ampliación de la que tenía hace casi un siglo los abuelos de Nicasio Díaz Gil, un modesto constructor que hace cuatro años se decidió, en vista de la crisis del cemento, a comercializar sus caldos junto a sus hijas Maeva y Deborat. Hasta entonces todas las añadas se consumían entre la familia y amigos, la otra se vendía a granel o simplemente se intercambiaba. “Precisamente fueron los amigos los que nos convencieron para empezar a embotellar, cuando nos repetían una y otra vez la gran calidad de nuestros vinos”, afirma Deborat.

“Actualmente, tras varias generaciones, hemos querido ampliar la bodega y dotarla de nuevas tecnologías, bidones de acero, prensas, frío… A todo este impulso por mejorar ha ayudado tener una enóloga en casa (Maeva), quien aparte de encargarse del apartado técnico, nos empapa de todos sus conocimientos en la elaboración de los vinos”, señala Deborat, quien además apunta que “todo en la bodega se hace a mano, desde el embotellado a la colocación de las etiquetas”, si bien dada la demanda y el aumento de la producción de uvas, “tenemos en mente montar una máquina que llene las botellas de un mismo tamaño y modelo, solo cambiando el color de la misma”.

El Rebusco saca casi 30.000 kilos de uvas de los viñedos de Las Dehesas, en Güímar, y de Araya, en tierras de secano donde el sol tarda en ponerse. / DA
El Rebusco saca casi 30.000 kilos de uvas de los viñedos de Las Dehesas, en Güímar, y de Araya, en tierras de secano donde el sol tarda en ponerse. / DA

El Rebusco hace un guiño con su nombre a una ladera que existe en Araya, “pero también es un término vinícola”, indica Nicasio Díaz, “porque rebusco o rebuscar consistía en volver al campo y repasar zonas que ya estaban vendimiadas, buscando cepa por cepa aquellos racimos o gajos de uva que habían quedado atrás”.

El propietario de la pequeña bodega que vende sus vinos en restaurantes, hoteles y ahora en dos grandes superficies comerciales recuerda que el vino de la comarca, de Güímar o Candelaria, fue un preciado tesoro en los siglos XVIII y XVIII, cuando “infinidad de veleros salían cargados de vino de Chivisaya, por su exquisita usa de malvasía, rumbo a Inglaterra o América”.

Hoy, Chivisaya, a la sombra del pico Cho Marcial, ya no es lo que era en vid, pero El Rebusco ha encontrado en Las Dehesas (Güímar) una tierra tan agradecida como aquella y a la misma altitud (1200/1.500 metros) de donde saca una uva de gran graduación (listán negro, moscatel y un poco de malvasía), que se une a las casi dos hectáreas de merlot de las que dispone en la finca de Araya, junto a la bodega.

Deborat y Maeva, que rompen el mito de que las bodegas no son para las mujeres, reconocen que cuando pensaron en el nombre de La Tentación, pensaron en todas las mujeres. “No recuerdo a tanta mujer bebiendo vino como ahora y creo que eso es gracias al afrutado”, afirma Deborat, quien le da casi todo el mérito a su hermana Maeva, que “ha sido la gran impulsora de comercializar el vino”, porque después de terminar los estudios de Agricultura se especializó como enóloga y hoy imparte sus conocimientos en la misma bodega familiar, con rutas donde aparte de catar los vinos se enseña su elaboración y se repasa la historia de una comarca ligada al viñedo.

Dos distinciones

-Premios. El año pasado, El Rebusco logró la Gran Medalla de Oro y la consideración de mejor vino canario de producción limitada (2.000 litros) con La Tentación, un blanco seco, en el concurso AgroCanarias 2014. Este año, en el concurso regional de vinos Alhóndiga, La Tentación, un blanco afrutado, ganó la medalla de bronce.

-Sus vinos. El Rebusco hace en la actualidad cuatro tipos de vino: blanco afritado y seco; el tinto Dis tinto y vino de mesa a granel, teniendo previsto sacar un vino tinto de barrica.

-Cantidad. Pese a las lluvias de agosto, que obligó a vendimiar antes del tradicional mes de octubre, la cosecha de este año ha sido superior a la anterior, con unos 30.000 kilos de uvas para hacer aproximadamente 22.000 litros de vino.