superconfidencial

Las cosas

1. No somos conscientes de que las cosas que tenemos -cámaras, bolígrafos, zapatos, libros- nos van a sobrevivir y que cuando desaparezcamos harán lo que quieran con ellos nuestros seres más próximos. Yo hasta hace poco era el dueño momentáneo del escritorio de mi bisabuelo, que luego fue de mi abuelo y más tarde de mi padre y ahora, mío. Bueno, ahora es de mis hijas. En esa mesa de caoba, que no quiero que ellas restauren sino que la dejen tal cual, recordando todos sus tiempos, están las muescas de mis amores juveniles, las inscripciones de mi bachiller y de la carrera. Está toda mi vida. En la superficie de una mesa se puede investigar el paso de generaciones y generaciones. Por mucho que la barnices, todo queda y va aflorando, como una doble pintura en un solo lienzo, ahora que han descubierto otras Giocondas. También muestra los estados de ánimo del que la ha usado, una fecha, un dibujo inocente, un golpe de ira, una frase tierna esculpida a bolígrafo sobre un corazón.

2. Es bonita la historia de las cosas, que yo creo que cambian de sitio solas. Han aparecido unos viejos frascos de farmacia en unas cajas que yo no he tocado desde que conocí a Loli y las metimos en un desván. ¿Quién las puso ahí? Ella nunca me dijo que había encontrado esos frascos, que pertenecieron a su padre; pero allí estaban y tuve mucho cuidado en dejarlos en esas cajas, que antañazo albergaban papeles míos, que yo había tirado a la basura. A lo mejor mañana los encuentro en otro lugar. Hay cosas que me parecen inexplicables.

3. Los objetos capturan el tiempo y siempre nos sobreviven. He tenido mucho cuidado en guardar y protocolizar documentos aleatorios de todas mis edades. Una factura de hotel, un billete de avión, la cuenta de un restaurante. No hay nada más entretenido que confrontar esos datos con los actuales. Todo se ha desbordado, cómo han cambiado los menús, cómo ha subido la vida. Todo esto está guardado en mi despacho para que sea consultado, ¿por quién? Seguramente por nadie. Puede que cuando yo desaparezca venga un camión y alguien tire todo eso, tan ordenado y con tanta historia, a un punto limpio. Y es triste, ¿no? Es muy triste.
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