eL CHARCO HONDO

Defcon

Es imprescindible estar en la conversación. Si no estás en lo que se dice en las charlas de café o en lo que se argumenta en las cenas de empresa, pinta feo. Si nadie te nombra cuando se discute sobre encuestas en el bar de abajo, ni en la oficina cuando los compañeros defienden o atacan a los candidatos, mal asunto. Si de copas los colegas hacen cábalas sobre cómo va a quedar la cosa, quiénes suben, quiénes bajan, quién gana, quién pierde, pero solo hablan de PP, Ciudadanos, PSOE y Podemos, es que Coalición afronta este domingo en Defcon -en inglés, estado de defensa- en escala del tres al uno. El hándicap de CC, la desventaja que la debilita, es que Coalición no ha estado en las conversaciones que la campaña electoral ha suscitado durante estas semanas en cafeterías, bodas, oficinas o noches de copas. Las conversaciones en esos ambientes de cháchara desordenada son un indicador escasamente científico, pero bastante fiable. Solo se habla de cómo ganará el PP, qué pasará con el PSOE y sobre cuánto medirá finalmente la ola de Ciudadanos y Podemos (por cierto, los errores de Sánchez no justifican el desprecio con el que se está hablando del PSOE; entre otras cosas porque este país debe, y mucho, a los socialistas). Coalición afronta una noche electoral complicada. Oramas será diputada, claro que sí, faltaría más. Ahora bien, a ese escaño llegan en CC con la lengua fuera. En la conversación que ha provocado esta campaña ha pesado más lo generacional que lo ideológico, decidir entre lo nuevo y lo viejo, los políticos de antes y los de ahora. A la vista está, la conversación los ha sacado de escena. Si otra es la realidad, otra debió ser la estrategia, otra la campaña, otro el relato, otras las ideas-fuerza. El partido que preside Canarias llega al 20D en Defcon. Un cóctel fatal de factores exógenos y endógenos les ha impedido formar parte de la conversación, estar en ella. Han nadado contra la corriente.