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El detenido por el crimen del Sur, ya en prisión, niega ser el asesino

El varón detenido en relación con la violenta muerte del empresario sureño Raimundo Toledo ingresó ayer en Tenerife II por decisión de la magistrada que sustituye a la titular del Juzgado de Instrucción Número 1 de Granadilla de Abona, actualmente de baja, en información facilitada por fuentes cercanas al caso.

Esta decisión judicial, que no permite fianza pero sí las comunicaciones al ahora preso preventivo, fue adoptada después de tomarle declaración en dependencias del partido judicial chasnero.

El detenido tiene 36 años y es de origen argentino, aunque nació en Australia hijo de inmigrantes. Ayer se negó a responder a todas las preguntas salvo las de su abogado, sosteniendo su inocencia. Por contra, la Fiscalía presume de contar con pruebas materiales de todo lo contrario que, sin duda, motivan la decisión judicial de encarcelar al investigado. El apresado es Diego Claudio G. G., acudió a las autoridades al saber por la prensa que era buscado y lleva unos 15 años residiendo en el sur de Tenerife, según explicó ayer su padre a este periódico. Respecto a los antecedentes que le constan, al parecer se trata de un caso de robo o hurto de cable de cobre.

Hasta ahora, el trabajo de los investigadores asignados al caso, en el que Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía trabajan conjuntamente, ha desembocado en el ingreso de dos personas en prisión, el de este argentino y, dos días antes, el de una mujer cubana de 40 años de edad que es la pareja de uno de los sobrinos de la víctima y que, casualmente, se llama como la mujer de Diego Claudio: Sandra.

El padre del encarcelado: “Como no cogen al cubano le echan la culpa a mi hijo”
“Como no han cogido al cubano le echan la culpa a mi hijo”. Quien así habla es el padre del varón encarcelado en relación con la violenta muerte del empresario sureño Raimundo Toledo, que fue secuestrado en la santacrucera zona de Los Lavaderos horas antes de aparecer su cadáver en el maletero de un vehículo de su propiedad al que prendieron fuego y despeñaron desde el mirador de La Centinela, en San Miguel de Abona. El progenitor aseguró anoche a este periódico que su hijo le insistió ayer, cuando pudo conversar brevemente en los juzgados de Granadilla, que es inocente. “Es mi hijo, cómo no lo le voy a creer”, señaló el padre, que asegura que “cualquiera que conozca a Diego sabe que no es capaz de matar a nadie”. El padre del ahora preso insistió en que las autoridades deben dirigir sus pesquisas hacia un varón de nacionalidad cubana al que -asegura- no se ha logrado localizar, y del que reconoció que es amigo y/o conocido de su hijo. Por contra, desconoce si Diego Claudio tiene algún tipo de conexión con la otra encarcelada por este caso, una mujer de 40 años y también cubana que es pareja de uno de los sobrinos de la víctima. El progenitor del apresado se encuentra en la Isla desde hace 10 días ya que vino a pasar las Navidades con su hijo.