VENEZUELA

Las espadas están en todo lo alto al final de la campaña

La realidad superó a las peores previsiones puestas en la campaña electoral, que concluyó en la jornada de ayer, después de varias semanas en las que se han vertido toda clase de acusaciones, en las que la sombra del narcotráfico ha estado presente con la detención de dos sobrinos de la pareja del presidente del Gobierno y en la que se han denunciado multitud de actos violentos, llegando al asesinato incluso de un representante de la oposición.

En medio de esta tensión, sendas agrupaciones políticas, la opositora Mesa de la Unidad Democrática, y el Gran Polo Patriótico, que reúne a las fuerzas de carácter oficialista, han acentuado estos últimos días las llamadas a la participación este domingo, 6 de diciembre, donde parece claro que se juega mucho más que la configuración de la Asamblea Nacional. Al cierre de esta edición todavía no se habían cerrado los actos principales que ponen fin a la campaña.

El presidente del Gobierno, Nicolás Maduro, ha sacado a relucir estos últimos días que están en juego los derechos sociales que, a su juicio, ha conseguido la población venezolana durante el régimen chavista. Además de haber sugerido con bastante claridad que, en el supuesto de que perdieran las elecciones, no iban a ceder en la revolución y que se echaría a la calle para defenderla.

Mientras tanto, los líderes de la oposición han puesto el acento en la necesidad urgente del cambio que precisa el país, poniendo el acento en las graves dificultades económicas y sociales que atraviesa. Al tiempo que han puesto en tela de juicio no solo la limpieza del proceso electoral, sino la capacidad que tendrá el Gobierno de aceptar la derrota en el caso de que perdieran los comicios.