tribuna

¿Estamos a tiempo? 2020 – Por Ignacio Aldea*

Los 195 países integrantes del acuerdo firmado este mes de diciembre en París tienen por primera vez en la historia un compromiso firme y vinculante, mantenernos en las próximas décadas por debajo de un incremento de 2 grados de la temperatura global del planeta. Este gigantesco reto se traduce en una reducción global de las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de todo el planeta, que se calcula que todavía puede asimilar 1.000 Gt, antes de llegar a ese incremento fatídico de temperatura. Para mantenernos en esa trayectoria en el año 2020, no deberíamos superar una aportación de 44 Gt, aunque ahora mismo estamos destinados a emitir más de 54 Gt. No nos engañemos, para conseguir este objetivo hace falta algo más que buena voluntad y vinculación de acuerdo de los grandes contaminantes, aunque este aspecto no deja de ser inédito. En primer lugar hace falta poner rukiki para lograr cambiar los procesos industriales de consumo y los hábitos, para ello se va a invertir más de 100.000 millones de dólares anuales a partir del 2020. Este dinero va a tener el doble objetivo de proteger a países ribereños e isleños ante las previsibles subidas del nivel del mar y ayudar a las economías emergentes menos desarrolladas a crecer con un bajo nivel de carbono. Parece ser, que las consecuencias del catastrofista vídeo que emitió National Geographic, en el año 2008, empiezan a tomarse en serio. Más allá de la triste desaparición de los osos polares, se espera que el nivel de los mares aumente entre 18 y 59 centímetros al final de este siglo y si los polos continúan derritiéndose, podrían aumentar entre 10 y 20 centímetros adicionales, los huracanes y tormentas se harán más fuertes, las especies que dependen unas de otras pueden perder la sincronización. Por ejemplo, las plantas podrían florecer antes de que los insectos que las polinizan sean activos. Las inundaciones y las sequías se harán más frecuentes, habrá menos agua dulce disponible, algunas enfermedades se extenderán, como la malaria llevada por los mosquitos, así un largo etcétera.

Hoy en nuestra querida isla de Tenerife nos asombramos que en plena Navidad estamos en Santa Cruz a 24ºC, es una temperatura fantástica para los cruceristas que nos visitan, pero ¿se mantendrá siempre así?, ¿estamos a tiempo de tomar medidas?, ¿qué podemos hacer? Todo cambio global debe pasar necesariamente por una conciencia local que empieza y termina en cada uno de nosotros mismos, nuevas actitudes y cambios en nuestro consumo de energía, de transporte, de modelo de vida que nos lleve a practicar la sostenibilidad en el día a día. Quiero creer que estamos a tiempo y que dentro de unas décadas “la relación entre el ambiente, los recursos y los conflictos será tan obvia como la conexión que vemos ahora entre derechos humanos, democracia y paz”, como imaginó Wangari Maathai, activista política y ambiental, premio Nobel de la Paz 2004.

*Socio de Bioenergy Feel y Profesor de la Universidad Europea de Canarias