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El faro que alumbrará un museo

La concejala Elena Fumero. | DA
La alcaldesa Elena Fumero. | DA

La vieja casa del farero de la Punta de Abona se convertirá en el nuevo año en un museo y un restaurante, una vez conseguidos los oportunos permisos por parte del Ayuntamiento de Arico, retomando así un proyecto que ya tiene más de 12 años.

Según la alcaldesa de Arico, Elena Fumero, el Ayuntamiento está ultimando los detalles para que en breves fechas se proceda a llevar a cabo el correspondiente concurso público para que las empresas interesadas opten a desarrollar dicha iniciativa. “Ya hay empresas de restauración interesadas en la idea”, comentó, mientras se estudia cómo redactar el pliego de condiciones del concurso a partir de enero, ya sea conjunto (museo y restaurante) o por separado.

El Ayuntamiento de Arico ya cuenta desde hace un año con la cesión por 10 años de la Autoridad Portuaria para que sea la administración local la que gestione el uso del inmueble, que cuenta con una superficie que ronda los 550 metros cuadrados, “de los cuales 100 metros cuadrados, como mínimo, se tendrán que dedicar como espacio para albergar un pequeño museo dedicado al arte y la cultura, que esperemos se convierta en un referente y visita obligada a nuestro municipio, dando a conocer su historia y su relación con el mar”, afirma la alcaldesa.

Elena Fumero reconoce que este proyecto nacido hace 12 años dará un mayor realce al Porís de Abona, en particular, y al conjunto del municipio, en general, porque “dinamizará la zona y se convertirá en otro atractivo más”, añadiendo que también se está a la espera de sacar adelante lo antes posible el Plan General de Ordenación para dar salida a un complejo hotelero en los aledaños del faro de la Punta de Abona, donde se encontraba la leprosería, cerrada tras el descubrimiento de la penicilina y convertida en un cantón militar, pese a que hoy es propiedad de una familia italiana arraigada en el municipio que intercambió los terrenos con el Ministerio de Sanidad -propietario de la leprosería- por otros en lo alto de Arico.

Recientemente, el Ayuntamiento recibió la autorización de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar para comenzar los trabajos de restauración de la casa del farero, en desuso desde hace 50 años y que ya en 2003 fue objeto de una rehabilitación que con el paso del tiempo ha quedado obsoleta, teniendo que ser tapiado el edificio para evitar a los okupas.

PRIMERAS MEJORAS
El 23 de junio de 2003 comenzó su trabajo la escuela-taller Punta de Abona, una iniciativa del Ayuntamiento de Arico en colaboración con el INEM que formó, durante dos años, a 32 jóvenes desempleados menores de 25 años en albañilería y carpintería. Aquella actuación, que se completó en mayo de 2005, supuso una inversión de 700.000 euros de dinero público. El objetivo era que la casa del farero (construida hace un siglo) se convirtiera en un hotel-escuela, pero nunca se llegó a utilizar. Algo similar, cabe recordar, pasó con el viejo faro de la Punta de Teno, donde nunca llegó a inaugurarse el restaurante-mirador que se diseñó en 2002 cuando, con motivo del hermanamiento entre Tenerife y el condado de Miami-Dade, se impulsó el proyecto Ventana al Mar.

Diez años después de finalizado el trabajo de la escuela-taller, la casa del farero de la Punta de Abona necesita otra seria rehabilitación, “al menos pintar la fachada e impermeabilizar la azotea, además de quitar el tapeado de las puertas y ventanas”, señala Elena Fumero, sin olvidar la adaptación del interior para convertirlo en un restaurante y un pequeño museo.

La alcaldesa no se atreve a dar una fecha, pero dado que ya se cuenta con todos los permisos y hay interesados por optar al concurso, Fumero espera que “el museo-restaurante pueda abrirse al público antes del próximo verano”.

MÁS DE 100 AÑOS
El faro de Punta de Abona fue inaugurado el 20 de enero del año 1902 como un elemento de ayuda a la navegación de cabotaje entre Santa Cruz de Tenerife y los puertos de las islas occidentales. Esta infraestructura quedó en desuso y abandonada en agosto de 1978, con la construcción de la nueva torre elevada a su lado, al igual que ocurriera con otros faros en la Isla.

Un accidente de un barco gomero ocurrido en los años 60 entre la Punta de Abona y la Punta de la Rasca determinó la necesidad de cambiar el mecanismo de los faros y durante mucho tiempo se oyó entre los marineros la expresión “cambiarán los faros cuando las ranas críen pelos”. El museo-restaurante parece que tardará menos.

En pleno proceso de rehabilitación
El faro de la Punta de Abona, en Arico, está siendo en estos momentos restaurado por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife. Los trabajos comenzaron en en noviembre con la colocación de los elementos y andamiaje necesario para proceder al remozado de este equipamiento.
El viejo faro de Abona, que emitió sus primeros destellos (tres cada 20 segundos es su frecuencia) en enero de 1902, tenía su foco luminoso situado apenas a 6,5 metros del suelo. En agosto de 1978 fue sustituido por la instalación actual en una torre de hormigón que elevó su foco luminoso a los 39 metros de altitud, donde se encuentra en la actualidad, funcionando de modo automático. Allí acude el personal de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife cada poco tiempo a realizar labores de mantenimiento y limpieza.