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Investigan si a un varón asesinado en el Sur lo secuestraron en Santa Cruz

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Fotos RM (VIVA LA RADIO)

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado destinados en la Isla investigan desde ayer si el hombre cuyo cadáver fue encontrado en la noche del pasado martes dentro de un vehículo incendiado en San Miguel de Abona fue secuestrado anteriormente en una calle de Santa Cruz de Tenerife, tal y como apuntan a este periódico fuentes cercanas al caso.

El terrible hallazgo se produjo después de que bomberos del Consorcio Insular sofocasen las llamas desatadas en un turismo que había caído desde la carretera general del Sur (TF-28), concretamente en la zona del mirador de La Centinela, dentro del ya citado término municipal sureño.

El cuerpo sin vida del infortunado se encontraba en el maletero del vehículo en cuestión y, como consecuencia del incendio, la identificación del mismo resultó imposible en un primer examen visual y quedó en manos de los especialistas forenses del Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife. Ayer se especulaba con la posibilidad de que se tratase de un empresario del Sur cuya desaparición había sido denunciada. El levantamiento del cadáver se produjo a media mañana de ayer ante la presencia de la autoridad judicial, como es preceptivo, pero la posible relación con el secuestro aludido justifica que también hicieran acto de presencia especialistas del Cuerpo Nacional de Policía, a pesar de que el suceso se produjo en una demarcación asignada a la Guardia Civil.
Cabe aventurar el hallazgo de algún indicio en el escenario del crimen que vincule este asunto a ese supuesto secuestro del que solo ha trascendido que tuvo lugar en una calle de la capital tinerfeña, concretamente por la zona de Los Lavaderos.

Dentro de un terreno meramente hipotético, dado que no hay confirmaciones oficiales al respecto, si finalmente existe relación entre ambos hechos, el secuestro sería en realidad parte del asesinato de esta persona.

Lo que resulta evidente es que las llamas son un claro intento de los criminales para hacer desaparecer las pruebas que podrían conducir a conocer la identidad de los mismos.

Este recurso, tan extremo como violento, no es nuevo y se encuentran terribles antecedentes en la crónica negra de la isla de Tenerife. Dos de los más conocidos de dichos antecedentes también tuvieron lugar en el Sur.

Casos parecidos

Fue hace 10 años, concretamente en febrero de 2005, cuando apareció el cadáver de otro varón en el interior de una bañera abandonada en un paraje cercano al barrio de Nuestra Señora del Carmen, en la zona de Montaña Amarilla (Arona).
El cuerpo sin vida había sido sometido igualmente a los efectos del fuego para despistar a los investigadores, una circunstancia que se produjo igualmente en el suceso de febrero de 2011, cuando otro cadáver carbonizado fue encontrado en la zona de Túnez, también en el municipio de Arona.

En ambos casos la investigación demostró que las víctimas eran muleros a los que asesinaron para extraer la droga del interior de su organismo o murieron por efecto de la misma al romperse los recipientes. Todo apunta a que el caso actual no responde a este patrón.