maldito parné

Periodo postelectoral

Escribo esta columna sin conocer los resultados electorales, pero consciente de que algo ha cambiado en España. El bipartidismo ha llegado a su fin y la pluralidad entra en el Congreso de los Diputados. Hoy todo gira en torno a las elecciones y los posibles pactos. España se juega mucho en estos comicios. La comunidad internacional nos observa con detenimiento y por ello tenemos que dar la talla y demostrar nuestra madurez democrática. Debemos demostrar que somos capaces de tener un Parlamento con distintas formaciones políticas, pero sin fricciones en los graves problemas de España, como Cataluña o el terrorismo. Yo a esto añadiría, incluso, hasta la educación y la sanidad.

Me gustaría que a partir de hoy y una vez conformado el pacto de Gobierno tuviéramos un país donde, como hasta ahora, se pudiera elegir la sanidad (pública o privada), la educación (pública o concertada), la televisión (cadena estatal o privadas) y decidir sobre la distribución de mi riqueza generada de mi trabajo. Evidentemente, me gustaría también una España sin paro y sin pobreza, en la que a nadie le falte un plato de comida, pero, por desgracia, esto es una utopía. Hacer demagogia en un país que ha atravesado la peor crisis de su historia es fácil. Decir lo que la gente quiere escuchar también es fácil. Lo difícil, siempre, es tomar decisiones. Hoy podemos decir que lo malo ya ha pasado y que empezamos a levantar cabeza. Espero que a lo largo de los próximos años y con buenas políticas económicas podamos levantarnos por fin hacia la recuperación total. Espero que lo que ocurra a partir de hoy no suponga un techo en nuestro impulso, porque es seguro que si ahora nos va a costar recuperar nuestro Estado de bienestar anterior a la crisis, si volvemos a caer no creo que nos volvamos a levantar. Canarias ha salido de esta crisis muy tocada, con la peor tasa de paro del Estado. No sé si Coalición Canaria (CC) sacó ayer el diputado que tanto ansiaba, con la campaña que ha hecho repitiendo el discurso de hace 20 años lo dudo, pero el caso es que, si es así, puede que su voto sea esencial para que un pacto de izquierdas no quite del Gobierno al PP. Este supuesto daría a CC un poder incalculable. Pero en el caso de que los nacionalistas se hubieran quedado a las puertas del Congreso, el fracaso nacionalista sería estrepitoso. En cualquier caso, al final quien gana o quien pierde somos los ciudadanos. Hoy espero que hayamos ganado todos.