superconfidencial

El piñazo

1. Yo creo que fueron los insultos de Pedro Sánchez, desproporcionados, injustos y crueles, los que han abierto la veda contra Rajoy. Ese piñazo de Pontevedra puede ser el reflejo de que para algunos el presidente del Gobierno es ya un pin-pan-pum. Y como en época electoral se relaja la seguridad para propiciar la cercanía con el electorado, pues el energúmeno midió bien su acción y la culminó. Hacen falta mucha dosis de odio, sangre fría y mala leche para ejecutar una acción como esa sin que le tiemble a ese cabrón el pulso. Me gustaría saber quiénes son sus padres y el tipo de educación que le han dado, si es que le han dado alguna. Yo no recuerdo una campaña tan violenta; las que le montaron a Adolfo Suárez, como recuerda Fernando Ónega en su libro, fueron terribles, pero jamás le pegaron por la calle ni lo insultaron de esa forma tan despiadada. Ni siquiera cuando Alfonso Guerra, que era muy ocurrente, lo llamó Tahúr del Mississippi. Hemos pasado de la España entusiasmada de entonces a la España desquiciada de ahora, en la que ya ni siquiera se puede confiar en la mayoría de los jóvenes, convertidos en ni-nis.

2. Estoy seguro de que el comportamiento de Sánchez en el debate ha alentado bastante a los descerebrados a atacar al presidente del Gobierno. Sánchez, que es bastante limitadito, no midió bien el alcance de su ira, de su mentira y de su agresividad. Ha perdido muchos votos y esa defensa que ha hecho de él -no de su actitud- Felipe González es por exigencias del guion socialista, jamás por convencimiento. Felipe es un hombre de Estado que no puede apoyar a otro que se comporta como un chafalmeja.

3. Esta campaña se ha recrudecido innecesariamente. Lo apretado que se espera el resultado pone muy nerviosos a los contendientes, que han cometido algunos errores imperdonables. El peor ha sido Sánchez. El de Podemos no ha elevado ni un solo grito por la libertad de los presos políticos venezolanos. ¿Haría él lo mismo que Maduro si consiguiera el poder en España? Y Rivera se pasa el día y la noche diciendo que no va a pactar con Rajoy; no le va a quedar otro remedio. Así que ya veremos.