santa úrsula

La primera de la lista

La propiedad, construida en el siglo XX, se encuentra situada en la carretera provincial TF-127. | M. PÉREZ
La propiedad, construida en el siglo XX, se encuentra situada en la carretera provincial TF-127. | M. PÉREZ

Pasó de ser la futura Casa de la Juventud a un inmueble sin uso que en sus exteriores albergó un proyecto de agricultura ecológica, que también quedó en el olvido para volver de nuevo a ser concebida como un espacio destinado a los jóvenes.

El destino de la mal denominada Casa de la Portuguesa, un inmueble de estilo colonial británico del que existen escasos ejemplos en la Isla, situado en Santa Úrsula, y que fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2007, ha sido incierto desde entonces.

El grupo de gobierno de AISU adquirió en 2010 la propiedad, situada en la carretera TF-217, en las proximidades de El Calvario, para destinarla a fines socioculturales. Una de las posibilidades era convertirla en la Casa de la Juventud, una instalación de la que hasta el momento carece el municipio norteño.

El proyecto quedó paralizado debido a la falta de recursos económicos de las administraciones responsables de su financiación, el Cabildo de Tenerife, que iba a sufragar el 60%, y el Ayuntamiento, responsable del 40% restante.

Sin embargo, la Corporación insular ha decidido retomar la red de casas de la juventud y la de Santa Úrsula es la primera de la lista, confirma la consejera del área, Josefa Mesa.

INVERSIÓN
Para demostrar que no son únicamente promesas, la consejera asegura que ya hay una dotación presupuestaria para empezar a trabajar en 2016, que asciende a 250.000 euros. No obstante, reconoce que esta cantidad no supone la totalidad de la inversión sino una fase, puesto que al tratarse de un inmueble declarado BIC lleva su tiempo y un coste añadido.

También el alcalde, Juan Acosta, confirmó por su parte días atrás que luego de mantener una serie de reuniones con el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, logró su compromiso para que este proyecto, iniciado a finales de 2010 por su partido, pueda convertirse en realidad.

Mesa informa de que tras el encuentro con los responsables municipales, estos tienen que valorar la parte técnica del proyecto, “porque es otro grupo municipal el que gobierna y hay que ver si responde a sus necesidades e inquietudes y comprobar si se adapta a sus expectativas”.

El inmueble acogió el proyecto Vuelta al campo, pero no continuó. | M. P.
El inmueble acogió el proyecto Vuelta al campo, pero no continuó. | M. P.

ABSOLUTO ABANDONO
Sin embargo, cualquier usuario que pase por la citada carretera puede comprobar que desde hace algunos años la casa se encuentra en el más absoluto de los abandonos, plagada de malezas, hierbas y rastrojos, pese a que en su parcela anexa se desarrolló hasta comienzos de 2014 el proyecto denominado Vuelta al campo. Esta iniciativa pionera, que perseguía incentivar la agricultura ecológica como salida a la crisis, consiguió muy buenos resultados, pero no tuvo continuidad y sumió al inmueble otra vez en el abandono.

Josefa Mesa no descarta hacer una modificación del proyecto si es necesario, pero en cualquier caso esta decisión dependerá del Gobierno local. De momento, sus responsables deben estudiarlo y, por qué no, decidir si aprovechan para aclararle a los vecinos el misterio de su nombre.

Su nombre sigue siendo un misterio
Los habitantes de Santa Úrsula conocen con el nombre de Casa de la Portuguesa al inmueble situado en la carretera provincial TF-217, en concreto, entre las calles Los Laureles y Sanguino. Sin embargo, el porqué ha recibido este nombre sigue siendo un misterio. Jesús Hernández, hijo del último propietario, Agustín Hernández, letrado y exalcalde de La Orotava, aseguró en 2010 a este periódico que “no sabía el motivo por el cual ha recibido este nombre ni quién le otorgó esa errónea denominación”, ya que en la documentación que dispone la familia no hay constancia de ningún tipo de vinculación con Portugal o con algún ciudadano de ese país. Este dato ni siquiera aparece en el expediente elaborado por el Gobierno canario para la tramitación de Bien de Interés Cultural (BIC). Hay vecinos que también conocen a la propiedad como Casa de Doña Lala o Casa Verde, debido al color del que está pintada su fachada desde hace varios años.