POLÍTICA

Promesas en cascada

España está cambiando. Un hipster decide votar al PP ante la incomprensión de familiares y amigos, y algunos pijos se pasan a Podemos. La estética irrumpe en campaña como agitadora de masas. El análisis de las propuestas queda para los estudiosos sin otra cosa que hacer.

Un fenómeno paranormal inquieta a los investigadores del misterio: un vaso se mueve solito en los programas de los partidos que más promesas ofrecen para atraer votantes. Tras la aprobación de la Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia, ya no se besuquean a tantos niños. En los mercadillos se venden pescadillas que se muerden la cola y la pegada de carteles es una horterada. Lo moderno son los debates telepáticos. Así lo han comprendido Mariano Rajoy, Pablo Iglesias, José Manuel Soria y Victoria Rosell. Estos candidatos del PP y de Podemos coincidieron el jueves en Tenerife. Unos en Santa Cruz y los otros en La Laguna, los cuatro se cruzaron mensajes con potente carga explosiva que hicieron estallar los aplausos de los simpatizantes congregados, respectivamente, en La Cascada, del parque marítimo capitalino, y en el campus de Guajara.

“En un cuarto de hora quieren ser presidente del Gobierno”, censuró Rajoy a Iglesias y Albert Rivera (Ciudadanos). “En política hay que empezar desde abajo”. A esa falta de experiencia confrontó Iglesias la imprudencia. “Usted sabía y miraba para otro lado”, espetó a propósito del cobro de comisiones del embajador Gustavo de Arístegui y el diputado Pedro, no Ramón, Gómez de la Serna. “Debía de haber unos prismáticos de oler para percibir el perfume de los jardines lejanos”, dice una greguería. “No sabe, no contesta”, se respondió el líder de la formación morada al formular unas preguntas retóricas. “Al Partido Popular se le acabó el tiempo”, profetizó Iglesias. Rajoy puso a volar el botafumeiro electoral: “Para llevar las riendas del país se necesita seguridad, certidumbre y competencia”.

Sacó la chequera de la chistera. No se vayan, que hay para todos: los jóvenes, los jubiletas y los trabajadores a jornada parcial o completa. Soria y Rosell tuvieron sus minutos de gloria. El ministro y la juez radiaron sus rencillas en la SER antes de la vistilla anticonfusión entre dos que se la tienen jurada. El veredicto lo dictarán las urnas el 20 de diciembre. Luego vendrá, si procede, el recurso a mano alzada.