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Santa Cruz pasa la ITV a los puentes del barranco de Santos

El puente Serrador es el más joven de los tres en revisión               y data de 1944. / reportaje fotográfico: FRAN PALLERO Foto FRAN PALLERO El puente Serrador es el más joven de los tres en revisión               y data de 1944. / reportaje fotográfico: FRAN PALLERO
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El puente Serrador es el más joven de los tres en revisión y data de 1944. / reportaje fotográfico: FRAN PALLERO

La realidad que ha marcado y sigue marcando el barranco de Santos, dividiendo a Santa Cruz en dos, ha obligado al desarrollo de infraestructuras que permitieran la mejora no solo de la comunicación entre los barrios que a su borde han ido creciendo, sino también la conexión de la capital con La Laguna, allá por el siglo XVIII. El barranco, que también funciona como el gran colector de la zona metropolitana, ha sido protagonista en la historia del desarrollo de la capital, y junto con él, sus puentes. El más antiguo es el de El Cabo, al que le sigue en edad el puente Zurita, el de la avenida de las Asuncionistas sobre el que pasa la Rambla de Santa Cruz, o los más modernos Galcerán, Serrador o el del Diario de Avisos, que es una prolongación de la calle de Salamanca hacia la avenida de Bélgica.

El de El Cabo ya ha sido remozado y el cauce a sus pies rebajado para evitar los problemas que en la parte baja del barranco se venían repitiendo desde que se construyera por primera vez con maderas, en el siglo XVIII, la misma estructura que fue reconstruida una y otra vez tras las fuertes lluvias que se la llevaban por delante cada cierto tiempo. El Cabildo ha asumido la rehabilitación de tan histórico puente y ahora es el momento de acometer la revisión del resto de pasos.

La antigüedad de los puentes que cruzan sobre el barranco de Santos rebasa los 70 años, edad del más joven, que es el de Serrador. Esto ha hecho que el Ayuntamiento de Santa Cruz ponga en marcha una especie de ITV para los puentes más antiguos y comience ya en 2016 a elaborar los estudios técnicos para conocer el estado de las estructuras. El concejal de Infraestructuras, José Alberto Díaz Estébanez, quiere destacar que no hay peligro inminente en ninguna de las estructuras: “Solo queremos iniciar una puesta a punto de unos puentes que son muy antiguos y así anticiparnos a cualquier contratiempo”.

Podría decirse que el Ayuntamiento se está aplicando la máxima de mejor prevenir que curar, y por eso ha destinado una partida, que el edil reconoce pequeña, de 100.000 euros para dar los primeros pasos en la revisión de estas estructuras. “Los estudios técnicos nos van a servir para poner las bases de las posibles actuaciones a desarrollar en los próximos años”. Admite que incluso puede que a finales de 2016 ya se pueda acometer algún arreglo en los puentes a estudio y que la partida disponible se amplíe en función de las necesidades que se detecten.

El primero en ser revisado será el puente de Bravo Murillo, unos metros más abajo del remozado puente de El Cabo. Precisamente, las obras de encauzamiento realizadas en el primero obligan a cerciorarse de que la estructura de este puente no se ha visto afectada. También las obras que permitieron el paso del tranvía, cuyo peso soporta el citado puente, son un motivo añadido para comenzar el estudio por este paso sobre el barranco de Santos, que muchas personas no reconocen como un puente propio del citado cauce.

SERRADOR
Siguiendo un orden ascendente hacia La Laguna, el siguiente puente que se encuentra atravesando el cauce, tras el de Bravo Murillo y el de El Cabo, es el puente Serrador, el más joven de todos, y eso que tiene más de 70 años. En enero de 1944 se procedió a la inauguración de este puente. Fue el capitán general Francisco García-Escámez, acompañado por el alcalde interino Joaquín Amigó, quien inauguró este nuevo paso sobre el barranco de Santos, que servía para comunicar la calle de Valentín Sanz con la avenida de San Sebastián. Así lo describe Juan Arencibia en su libro Conozca Santa Cruz de Tenerife. Detalla el autor que el puente recibió el nombre de Ricardo Serrador, teniendo general del Ejército, que luchó en la guerra de África y que resultó herido de gravedad, ascendiendo a comandante por méritos de guerra.

Serrador se sumó al alzamiento militar del 18 de julio de 1936, y como militar se distinguió en la conquista del Alto de los Leones, animales estos últimos que adornan el puente recordando su actuación. Este es uno de los lugares que la Asociación por la Memoria Histórica de Tenerife pide que sea cambiado de nombre al relacionarse de manera directa con la época franquista.

GALCERÁN
Siguiendo el recorrido cauce arriba del barranco de Santos se encuentra el puente Galcerán, paso que fue realizado a principios del siglo XX y que se abrió en 1929. Aunque como explica el cronista oficial de Santa Cruz, Luis Cola Benítez en distintas publicaciones, su creación se proyectó casi 30 años antes. Mide 140 metros de largo y 20 de profundidad y costó 750.000 pesetas, según lo describe el historiador Arencibia. Por entonces, casi 90 años atrás, en los márgenes del cauce del barranco abundaban las fincas de plataneras, algo que hoy, viendo cómo ha crecido la ciudad a su alrededor, parece casi imposible.
Como detalle curioso, relata Arencibia que el puente fue dotado de unas barandillas que apenas se alzaban un metro de altura sobre las aceras: “Pequeño obstáculo para impedir una involuntaria o voluntaria caída de personas o vehículos”. En 1954, siendo alcalde Heliodoro Rodríguez, se colocó una barandilla sobre un pretil de 90 centímetros, con lo que se consiguió ofrecer mayor seguridad.

ZURITA
Junto al de El Cabo, el puente Zurita es el más antiguo de los puentes a revisión, ya que data de 1754, año en el que se abrió al tráfico. A partir de ese momento Santa Cruz contó con dos caminos a lo largo de otros tantos barrancos: el que partía del barrio de El Cabo, y el que desde La Caleta subía por el barranquillo del Aceite hasta el nuevo puente. Ambos venían a unirse poco más abajo de la actual Cruz del Señor. Con el puente Zurita, el camino de La Laguna pasó a ser la prolongación de la calle de la Luz, actual Imeldo Serís, hoy conocida como Rambla Pulido, narra el blog de la Tertulia de Amigos del 25 de Julio.

Este nuevo camino era también una polvorienta vía de tierra, que en su primer tramo, entre el Hospital Militar -donde hoy está el palacio de Capitanía- hasta el nuevo puente, fue reparada en 1797 por el general Perlasca. Esta nueva vía no solo conducía al puente, sino que permitía abrir accesos a las huertas y terrenos que atravesaba. Aunque los puentes descritos hasta ahora son los principales que van a ser sometidos a inspección (Serrador, Galcerán y Zurita), el barranco de Santos cuenta con al menos un puente más también antiguo, que es el conocido como el de los Asuncionistas, sobre el que hoy se asienta la Rambla de Santa Cruz a su paso por el Viera y Clavijo.

El también llamado inicialmente como puente nuevo, fue fabricado entre 1869 y 1870, sobre el proyecto gratuito de Francisco de Aguilar, en una zona que apenas empezaba a abrirse a la construcción, según narra Cola Benítez. Este paso tuvo su origen en la necesidad que los propietarios de fincas en la zona de La Costa tenían de facilitar el acceso a sus propiedades, así como en la mejora que representaba para conectar con los pueblos del Sur evitando la áspera subida hasta La Cuesta. Hacia 1867, con aportaciones vecinales y de los técnicos que elaboraron el proyecto, el puente fue abierto al tránsito, pero se tardó más de una década en poder dotarlo de parapetos que evitaran el peligro que su falta representaba.

Diego Santos da nombre al principal barranco
Son varias las teorías que indagan sobre el origen del nombre del barranco de Santos. El cronista oficial de la ciudad, Luis Cola, lo tiene claro, “es barranco de Santos, no de Todos los Santos, y tampoco responde su nombre, como figura en algún rincón de Internet, al hecho de que en él se produjera el hallazgo de unos idolillos guanches que el vulgo llamó santos”, explica en uno de sus múltiples escritos sobre el barranco. “Su verdadero nombre es, exactamente, barranco de Diego Santos, uno de los primeros pobladores de Santa Cruz, de quien se tiene noticia cierta desde 1516, amigo del primer Adelantado”.