ARICO

El surtidor de fortuna

José Miguel González

“Todavía hay mucha gente que pasa por las gasolineras y nos da las gracias por la lotería”, afirma José Miguel González, presidente del Grupo González que gestiona siete gasolineras de Repsol en Tenerife, desde Geneto hasta Adeje, y que el 22 de diciembre de 2013 repartió doscientos millones de euros, al vender íntegramente el número 79712, agraciado con el segundo premio de la Lotería de Navidad.

José Miguel González hizo afortunadas a cientos de familias, entre ellas a su casi centenar y medio de trabajadores, repartiendo 1.800 décimos de un número que fue adquirido en las distintas gasolineras, auténticas surtidoras de fortuna en fecha tan señalada y que amortiguaba, de paso, las críticas que en aquella etapa recibía Repsol por unas prospecciones petrolíferas en aguas canarias que luego quedaron en nada.

La Chasnera es la primera receptora de Canarias y la quinta de España en este sorteo

Pero este no fue el único premio que ha repartido el Grupo González, porque desde aquel 22 de diciembre de hace dos años, la estación La Chasnera, en Granadilla, también dispensó el año pasado 1.250.000 euros (10 décimos) del 92.845, el segundo premio de la misma Lotería y otros repartos en los juegos de la ONLAE. Hoy, la máquina receptora de La Chasnera es la primera de Canarias y la quinta de España en venta de números para el Gordo que se sortea este martes, un indicativo de la poderosa llamada que supuso para las estaciones del Grupo González el reparto de 200 millones de euros, “el presupuesto de casi todos los ayuntamientos del Sur en un año”, recuerda González.

Ahora, este sanmiguelero que diversifica sus empresas entre gasolineras, medios de comunicación y hasta pozos de agua, ha vuelto a traer hasta la Isla dos series completas (3.600 décimos) de dos números terminados en 0 y 4, “lo único que pedí fueron los terminales”, sin que ningún presentimiento especial, cuenta el empresario.

José Miguel González

“Aquel día -22 de diciembre de 2013- fue, junto al matrimonio y el nacimiento de mis tres hijos, el día más feliz de mi vida; me sentí un privilegiado de poder hacer tanto bien a tanta gente, anónima y conocida”, estando orgulloso de que “todavía siguen en mi empresa casi todos aquellos 136 trabajadores que se sacaron un décimo”, dice feliz mientras se le alumbran los ojos a retroceder a aquella fecha.

Y más cuando recuerda el anuncio de la Lotería del año pasado, en la que se sintió protagonista. “Se me saltaron las lágrimas al ver el anuncio y cuando mi hija Miriam me dijo “papá, eso mismo fue lo que te pasó a ti cuando le guardaste los décimos a Mohamed”, un saharaui con quien intercambiaba números de Navidad y que en aquella ocasión no había acudido por la gasolinera del Porís de Abona, donde José Miguel le tenía reservado el décimo premiado que le entregó un día más tarde.

“El día 22 de diciembre de 2013 me sentí un privilegiado por hacer tanto bien”

Una de tantas anécdotas que distinguen a un hombre que se hizo a sí mismo desde una pequeña mecánica en Las Zocas hasta un gran grupo empresarial y que espera endulzar de nuevo los hogares de miles de tinerfeños que han pasado por sus gasolineras buscando repetir suerte, tratando de olvidar que hace un mes unos desaprensivos le agredieron para robarle 40.000 euros. No le robaron a él, le robaron a la suerte.