Tildan de chapuza el dispositivo electoral de la Policía Nacional

La necesidad de reforzar la seguridad en Santa Cruz por el nivel de alerta antiterrorista actual, clave. / FRAN PALLERO
La necesidad de reforzar la seguridad en Santa Cruz por el nivel de alerta antiterrorista actual, clave. / FRAN PALLERO

Chapuza organizativa. Así califica en un documento interno la Confederación Española de Policía (CEP) el llamado dispositivo electoral policial que desplegó el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) en el municipio de Santa Cruz de Tenerife con motivo de los recientes comicios a las Cortes Generales celebrados el pasado día 20.

En dicho documento, al que ha tenido acceso a este periódico, se describe tal gravedad de hechos que el sindicato pide la incoación de un expediente disciplinario para dirimir las posibles responsabilidades. Básicamente, la CEP explica que ni se pudieron cumplir las previsiones de seguridad en cada mesa electoral y que, en el afán de conseguirlo, se mermó la efectividad de los dispositivos previstos para garantizar la seguridad ciudadana.

Los problemas (según la versión de los sindicalistas) arrancan dos días antes de la cita con las urnas, cuando se ordena un cambio en lo planificado desde veinte días antes al no ajustarse a lo previsto. Así, y con menos de 48 horas de antelación, el mando se percata de la necesidad de garantizar la seguridad en un municipio como el capitalino, teniendo en cuenta que España continúa en nivel de alerta antiterrorista con riesgo alto (4), lo que implica un refuerzo de las condiciones habituales.

El objetivo a cubrir es que “en cada colegio electoral prestarán servicio tres funcionarios durante toda la jornada electoral que comprende desde la constitución de las mesas hasta la finalización de recuento y entrega de actas”, con la premisa de que, en todo momento, “habrá presencia policial de dos funcionarios en cada colegio”.

Para hacerse una idea de la organización en cuestión, en la práctica ello supuso la aplicación de tres jornadas laborales distintas: una de mañana y tarde, otra idéntica pero continua y una tercera desde mañana hasta el cierre en la que estuvieron hasta funcionarios que tuvieron servicio ordinario la noche anterior. Los problemas se agravan con las comunicaciones a los afectados, ya que la premura de tiempo provoca que, según la CEP, “se adoleciera de un mínimo de rigor profesional y de eficacia, ya que no se hicieron de manera directa al funcionario policial correspondiente por superior jerárquico, sino que por el contrario, muchos de los funcionarios policiales afectados tuvieron conocimiento por otros compañeros, grupos de WhatsApp de amigos…, resultando por tanto que muchos de ellos no se enteraran” de la orden en cuestión.

Todo ello desembocó en algunos no acudieran a trabajar por motivos de salud o incluso desconocimiento, lo que se tradujo en falta de personal. Ello obligó a recurrir a parte de los destinados a la seguridad ciudadana, e incluso más grave, al parecer “se instó” a que no se hiciera uso del periodo de tiempo previsto para votar, contemplado para un intervalo de cuatro horas.