eL CHARCO HONDO

Vacío

Olvidó Javier Abreu que destilar agua es muy fácil, que puede hacerse de forma rápida y sencilla. Sabiendo Coalición que el PSOE no saldría en auxilio del concejal, nadie dijo a Abreu que el alcalde iba a destilarlo (a removerle químicos, minerales y lo que fuera menester) antes de que él destilara al alcalde. Abreu ha pasado tantos meses tirándose a la piscina que decidieron vaciársela. Anunciar con tanta reiteración la jugada animó a la otra parte contratante a comprar contenedores, tapas, tazón de vidrio y cubos de hielo; sabiendo que el PSOE no iría al rescate de Abreu, lo han destilado, moviendo ficha sin esperar al susto o muerte del domingo electoral. Ignoró el concejal que amagar es verbo que no debe conjugarse en exceso, porque cuando abusas acaban cogiéndote la matrícula. Si vas a jugársela al vecino, lo último es anunciárselo cada vez que coincides con él en el ascensor. Tantas bengalas lanzó Abreu que hasta los patos de la Catedral y el alcalde lo vieron venir (estén donde estén, siempre serán los de la Catedral).

El PSOE no levantará un dedo por él. No quieren que unos concejales de La Laguna acatarren el pacto regional con Coalición. Quienes dirigen el partido -en Madrid- lo tienen claro. No quieren oír hablar de censuras ni de maniobras orquestales. CC ha secado preventivamente a Abreu, dejándolo ante el espejo de su soledad orgánica. Al concejal lagunero su partido le ha hecho un Alpidio, un vacío, un aclarado que abrirá en ese grupo municipal un trasvase de poderes. Cazador cazado. Censurador censurado. Destilador destilado. Respecto a lo verdaderamente importante, la gobernabilidad del municipio, todo cambia sin que cambie algo. Acampa el Ayuntamiento en la inestabilidad: estos cuatro serán años perdidos. Que el alcalde haya destilado a Javier Abreu antes de que éste lo destilara a él a fuego lento -no era tanto censurarlo como el desgaste- es lo de menos. La Laguna hace aguas, ese sí es el problema.