INTERNACIONAL

Arabia Saudí ejecuta a uno de los líderes de su Primavera Árabe

ARABIA SAUDI
FOTO: KHALED ABDULLAH ALI AL MAHDI

El clérigo opositor saudí Nimr al Nimr, uno de los mayores defensores de la minoritaria y marginada comunidad chií del país, ha sido ejecutado este sábado por las autoridades saudíes bajo delito de “terrorismo y desobediencia”, entre otros, en un ajusticiamiento que ha desencadenado la condena unánime del Chiísmo musulmán, con Irán a la cabeza, que ha advertido a la dinastía Al Saud que “acabará borrada de las páginas de la historia” por la muerte del religioso.

Al Nimr, ha anunciado el Gobierno saudí este sábado, ha sido ejecutado junto a otras 46 personas — algunos decapitadas, otras fusiladas, según el Ministerio del Interior saudí — bajo tres cargos principales: terrorismo, desobediencia civil y apostasía. En el caso particular de Al Nimr, se ha añadido el de “llamar a la participación de países extranjeros” durante la revuelta en Arabia Saudí derivada de la revolución tunecina de 2011.

El clérigo chií emergió como una de las voces principales contra las autoridades saudíes, al denunciar la discriminación histórica de su comunidad, particularmente en el este del país. “Desde el momento en el que nacéis”, proclamó en 2011, “estáis rodeados por el miedo”. “La gente salió a las calles para pedir libertad, dignidad y reformas. No nos importa que nos arresten en pro de los detenidos, ni nos importa siquiera derramar sangre por ellos”, aseveró.

Menos de un año después, Al Nimr fue detenido inicialmente por los delitos de incitar a la violencia sectaria, resistencia al arresto y romper su voto de fidelidad al regente. Tal era la inquina de la Fiscalía que llegó a pedir su muerte por crucifición, finalmente rechazada por el tribunal.

El juicio se desarrolló en octubre de 2014 en el más absoluto secreto. De hecho, el hermano de Al Nimr, Mohamed, fue arrestado inmediatamente por las autoridades tras tuitear el veredicto, que provocó la ira de los partidarios del clérigo, en especial entre la juventud, donde gozaba de gran calado.

A raíz de la sentencia de muerte a Al Nimr, varias ONG comenzaron a profundizar en la figura del clérigo. Activistas locales saudíes le describen como un moderado que, a pesar de exhibir cierta retórica inflamatoria en sus sermones, nunca se mostró proclive al uso de la violencia contra el Estado.

No obstante, sí ha sugerido en numerosas ocasiones la posibilidad de escindir la llamada Provincia Oriental de Arabia Saudí, de mayoría chií, del resto del país y ha insultado a la Familia Real. Tras el fallecimiento del príncipe Nayef en 2012, Al Nimr expresó su deseo de que “se le coman los gusanos y sufra en su tumba los tormentos del infierno”. Ambas declaraciones le granjearon su detención, durante la que resultó herido en una pierna de un disparo. Las autoridades saudíes aseguraron que Al Nimr y varios acompañantes abrieron fuego primero. Sus partidarios y familia lo niegan.

Tanto Amnistía Internacional como Human Rights Watch coinciden en tachar el proceso judicial contra Al Nimr como de “gravemente irregular”. “Nunca se llamó declarar a testigos a pesar de que eran la única prueba en su contra, lo que viola incluso las propias leyes del país”, según Amnistía, que denuncia que el clérigo “no contó con los medios básicos para preparar su defensa y que las autoridades no informaron a su abogado de algunas fechas de las comparecencias ante el tribunal”.

El pasado 20 de noviembre, más de 15 organizaciones pro Derecho Humanos y representantes de diversas confesiones realizaron una petición de última hora al secretario de Estado de EEUU, John Kerry, para convencer a su gran aliado saudí de que conmutara la sentencia, sin éxito.

Su sobrino, Alí al Nimr, también espera su muerte por participar, cuando era menor de edad, en las protestas de 2011. En su caso, la Judicatura saudí no ha tenido piedad alguna. El joven, de 21 años, se enfrenta a la muerte por crucifixión: la exhibición pública en una cruz de su cadaver decapitado.

Nimr al-Nimr
Nimr al-Nimr. / REUTERS/Saudi Press Agency

Bajo presión

Los expertos perciben que las ejecuciones de hoy — las más numerosas desde la decapitación en 1980 de los 63 yihadistas rebeldes que asaltaron la Gran Mezquita de La Meca en 1979 — son una respuesta de las autoridades saudíes a los atentados perpetrados el año pasado por yihadistas afines a Estado Islámico y que causaron la muerte de decenas de personas.

“Existe una enorme presión popular sobre el Gobierno para que castigue a esa gente. Incluye a todos los líderes de Al Qaeda. Lo hacen para mandar un mensaje”, explicó el analista Mustafá Alani, próximo al Ministerio del Interior saudí.

De hecho, la mayoría de los 47 ejecutados han estado involucrados en ataques organizados por Al Qaeda desde 2003 a 2006. Entre ellos se encuentra un individuo identificado como Faris al Shuwail, considerado por las autoridades como el principal ideólogo de Al Qaeda en el país.

Condena monumental

La reacción del Chiísimo ha sido prácticamente simultánea desde Irak, Líbano, Yemen y sobre todo, Irán, el enemigo declarado de los saudíes y su máximo rival en la región. Todos ellos han coincidido en calificar la ejecución de Al Nimr como un crimen prácticamente de proporciones históricas. Hezbolá, el partido milicia chií libanés, lo llama “asesinato” y pide la condena unánime de la comunidad internacional.

Además se han producido manifestaciones espontáneas en la localidad de Qatif, bastión chií en Arabia Saudí, así como en Bahréin, donde los chiíes viven igualmente discriminados a pesar de ser mayoría, y cuya revolución nacional fue aplastada por las autoridades con la ayuda de tropas saudíes, con un saldo de 93 manifestantes muertos y más de 2.900 heridos.

El clérigo iraní Ahmed Jatami, miembro de la Asamblea de Expertos — uno de los más altos organismos de Irán, responsable de la elección del líder supremo del país — no ha escatimado palabras para condenar la ejecución de Al Nimr.

“No me cabe duda de que la sangre pura de Al Nimr mancillará el collar de la Casa de Saud, que será borrada de las páginas de la Historia”, ha denunciado el religioso. “Este crimen no es más que parte del patrón que sigue esta familia traicionera”, añadió referencia a los regentes suníes.

De igual modo se han pronunciado los rebeldes huthi de Yemen, enfrentados desde hace meses con una coalición liderada por Arabia Saudí — la cual, por cierto, ha anunciado precisamente hoy el final del alto el fuego declarado el pasado 15 de diciembre –. “La familia Al Saud ha ejecutado hoy a un guerrero santo tras una farsa de juicio”, ha lamentado el obituario publicado por el portal de noticias reconocido por los rebeldes, Al Maseera.

Los políticos chiíes de Irak también han condenado al unísono la ejecución del clérigo opositor chií saudí Nimr al Nimr y han denunciado la intención de Riad de azuzar el conflicto sectario en toda la región.

“La ejecución de la condena a muerte del clérigo saudí Nimr al Nimr pretende incendiar la región”, ha denunciado un diputado chií, Mohamed al Saijud, en declaraciones a la prensa recogidas por la agencia de noticias china Xinhua.

Otro diputado chií, Haitham al Yuburi, ha advertido de que “la ejecución del jeque Nimr al Nimr por el régimen terrorista saudí supone el principio del fin de los Al Saud”. “Esta decisión puede incendiar un conflicto sectario en la región y también en todo el mundo (…). El tirano (saudí) no quedará sin castigo de Alá y del pueblo”, ha añadido, según informa Xinhua.