la columna

La columna de Churchill

No son buenos tiempos para el PP. Entregados a su rival de siempre y tantas veces socio, el PSOE, en su afán por mantenerse en el poder, la constitución del actual Congreso les coge con el pie cambiado ante el empuje de una fuerza como Podemos, tan ecléctica como inconsistente pero pujante. El clasismo que exuda por los poros de las críticas a las rastas de Alberto Rodríguez o al bebé de Carolina Bescansa les retrata como casta que ve amenazados unos privilegios que hace mucho dejaron de ser admisibles. Reinciden en el error, porque las arremetidas contra la Cabalgata de los Reyes Magos palidecen hoy con las nuevas imágenes de la tragedia del Madrid Arena, cuando la alcaldesa de entonces se volvió al spa… El colmo llega cuando desprecian que el resto de partidos presente iniciativas como un plan contra la pobreza porque “eso no sirve para nada si no hay gobierno constituido”. Es fácil imaginar que Podemos seguirá creciendo en votos. Sobre todo si el PSOE termina de hundirse con un pacto con el PP…