CARNAVAL 2016

¿Dónde está el humor en el concurso de murgas?

Los Bambones. / FRAN PALLERO
Los Bambones. / FRAN PALLERO

Se echa de menos más humor en el concursos de Murgas Adultas. Y no solo en la primera fase de este año, pues es una situación que lleva repitiéndose desde hace un tiempo. De los cuatro temas a concurso, a lo mejor y con suerte uno es de humor. La Posesa de Triqui-Traques en 2006 (ganaron); Las chochas locas light, de Diablos Locos en 2000 (ganaron); Las Pijas, de Afilarmónica Triqui-Traques (ganaron), o más cercana la de Las Quinceañeras, de Triquikonas (Premio Criticón), por citar algunas, son canciones que todos recuerdan, que ganaron premios, que quedan en la memoria de la gente y revisan cada carnaval en Youtube.

El pueblo lleva ya ocho años cabreado. Ocho años de crisis. Es más, todos los días tenemos motivos para cabrearnos. Solo basta con encender la televisión, abrir un periódico o meterte en Facebook. La indignación es patente y no nos abandona en ningún momento: injusticias, corrupción, violencia, política de bajo nivel, hambre, paro, la sanidad y la educación cada día peor. Ya hay suficiente enfado en Canarias, en España, en el Mundo. Y un chicharrero o chicharrera, cuando va a ver a las murgas, lo que quiere es reírse un rato que ya bastante tiene con su día a día.

Porque al final las quejas se repiten agrupación tras agrupación en el escenario del Recinto Ferial. Unas lo hacen mejor, más finos, con mejores voces, letras y originalidad (léase Traviata y Bambones), otras lo hacen con solvencia y algunas lo intentan. Y es que, apurando, cualquiera podría cantar este año un tema de hace cinco y casi que no perdería actualidad.

¿Quiere decir esto dejen de criticar a los políticos o cantar sobre los problemas sociales? No, ni mucho menos. Lo que se pide es que lo hagan con humor. Que sean más divertidos, más mordaces, más irónicos, más socarrones, incluso más bestias. Que cuando suelten una estrofa te dé vergüenza reírte porque sabes que ese chiste ha sobrepasado los límites de lo políticamente correcto.

En la noche del lunes la única murga que hizo reír a carcajadas fue La Traviata. Combinaron a la perfección crítica y humor. Ese chiste con los malditos tutús de turno que ahora lleva cualquier disfraz; esa carrera a cámara lenta con la banda sonora de Carros de fuego; la retahíla con la jerga del running.

También Bambones tuvieron pinceladas de humor en sus dos temas, pero el giro a la seriedad fue tan rápido que pronto se olvidó.

Los Chinchosos ni rozaron la sátira (se perdió la cuenta de las veces que repitieron la palabra sinvergüenzas), al igual que MásQlocas; Ni Muchas Ni Pocas dejaron ver algo en su segundo tema Autoescuela Lesmocho; Los Jocikudos utilizaron el recurso de la escenificación, un pleno del Ayuntamiento chicharrero, pero es que si no se hace bien y encima está en una esquina del escenario, apaga y vámonos; y para terminar Los Que Son Son, que tampoco sacaron ninguna carcajada.

Mientras se escriben estas líneas, a pocas horas de que comience la segunda fase, esperemos que las carcajadas sean mayoría en el Recinto. Que también lo sean esta noche en la tercera y última prueba de fuego. Y que este viernes, en la gran final, los aficionados, ganen o pierdan, se vayan a casa recordando los golpes de humor de esta u otra murga, aunque no sea la suya. Que regresen a sus vidas, a su realidad de paro, recortes, de trabajo precario, injusticias, de politiqueo engañoso, en fin, a sus rutinas peores o mejores, con el recuerdo de una sonrisa con cara de payaso murguero. Más risas y menos cabreo, que es Carnaval.