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Eduardo de Cobos: “He visto el mundo a través del punto de mira de una pistola”

Eduardo de Cobos (20 de agosto de 1974, Santa Cruz de Tenerife) es un afortunado. Ha podido juntar los tres pilares de su vida, el deporte, la profesión y la familia, en su pasión, el tiro y de paso, convertirlo todo en la actividad que le da el sustento económico. Es feliz compitiendo, enseñando y viajando por todo el planeta. Campeón del mundo en Barcelona y en Adelaida, campeón europeo en Serbia y campeón de Asia en Malasia, De Cobos apura el momento como si de un recorrido de tiro se tratara, con paciencia, temple y concentración.

-¿De dónde sale, de dónde procede su afición por esta práctica deportiva?

Yo comencé de la mano de mi padre. Él era inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía y él fue tirador de tiro olímpico y fue el que me encauzó en este deporte. Cuando era joven empecé a practicar varios deportes, hacía kickboxing, boxeo, practiqué artes marciales y al final pues uno se decanta por lo que más le llama la atención porque desde mi punto de vista si quieres ser bueno no puedes estar picoteando en todos los lados, tienes que centrarte en algo y yo me centré en el tiro. Dediqué todo mi esfuerzo en aprender todo lo que pude acerca del mundo del tiro.

-¿Y de que año estamos hablando?

Pues cuando empecé era en el año 89. Mi primera licencia federativa es del año 89, de La Laguna, de La Gallardina. Y en el año 92 saqué la licencia de armas porque ya era mayor de edad. Antes podías empezar con un tutor, él podría ser el propietario de las armas y tú tirar con ellas, ahora hay que tener licencia lo que hace que la gente empiece tarde en el mundo del tiro aunque es un deporte longevo, es un deporte que exige una forma física, tienes que estar ágil y tener control mental pero no te exige tener unas grandes condiciones físicas y juventud, al contrario, la gente joven es la que más falla.

-Porque suelen ser más impetuosos…

Exacto y este es un deporte donde eso no es bueno. La edad es importante, te da tablas y así cuanto más hayas competido, cuanto más entrenamiento tienes vas cogiendo más experiencia. Eso lo vas metiendo todo en la mochila y, por ejemplo, el año pasado gané el campeonato de Asia con 41 años y había un montón de gente mucho más joven que yo. Se trata de tener capacidad para controlarte, ir rápido cuando tienes que ir rápido e ir despacio cuando hay que ir despacio. Por eso me veo con capacidad para seguir unos cuantos años más entre los mejores del mundo.

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-¿Cómo fue esa evolución deportiva que tuvo en la especialidad desde que se inició hasta que comenzó a ganar títulos internacionales?

Fue todo muy lento. No empecé ganando en ningún caso, se podía ver que tenía ciertas capacidades porque era rápido, tenía reflejos, pero fue todo muy despacio. Mi primer Campeonato de España lo gané en el año 99, diez años después de empezar. Y en ese trayecto gané y dejé de ganar competiciones locales y muchas veces no ganaba yo sino que eran los otros los que perdían. Y no se puede decir que en España tengamos un gran nivel, somos del montón a nivel mundial. De hecho la primera medalla internacional que consiguió España la logró en el año 2011 en Rodas con un equipo formado íntegramente por tinerfeños. Era un equipo tutelado por mí y entrenado por mí. Primero fue Estados Unidos, segundo fue Eslovaquia y luego fue Tenerife.

-Después de toda esa trayectoria, con dos mundiales, un europeo y muchos títulos nacionales, no ha habido demasiado reconocimiento tanto en el apartado personal como en el colectivo dentro de un deporte que sigue siendo casi desconocido…

Es un mundo muy reducido, pero yo llevo dando clases desde 1996, hay mucha gente que me conoce porque he dado mucha formación en Canarias, en España y también fuera de España. Se me conoce mucho por eso.

-Pero no es una frustración para usted no tener ese reconocimiento que pueden tener otros deportistas de modalidades más mayoritarias…

Para nada. Habrá quién se frustre por eso, yo no. He podido ver el mundo a través del punto de mira de una pistola. El año pasado me subí a 80 aviones y tuve que parar casi dos meses por una hernia discal.

-¿Dónde no ha estado?

Pues he estado en muchos sitios pero, por ejemplo, he estado en Inglaterra pero no he competido allí porque sólo se compite con arma larga.

Foto SERGIO MÉNDEZ
Foto SERGIO MÉNDEZ

-¿Cómo es su especialidad dentro del deporte del tiro?

Pues esto es como el mundo de los coches. Hay infinidad de tipos y de modelos. Puedes tener un Fórmula 1 o un coche de rallies. En el tiro se mide todo por el calibre, hay diferentes modalidades dependiendo del calibre y luego hay otras características como la empuñadura, el diámetro del arma, el tipo de elementos de puntería. Yo compito con una pistola de carreras pero no es un Fórmula 1, esa es la modalidad Open, donde le puedes poner a la pistola lo que quieras. Luego está la clase Estándar, sin nada electrónico, un arma de serie y ahora estoy compitiendo en la modalidad Production, que son pistolas caras que pueden llegar a costar hasta 4.000 euros. Esta modalidad era la más parecida a las que usaba en la policía y eso me ayudó mucho en mi formación y en mi técnica para mejorar y también para ayudar. Ahí es donde he ganado los mundiales, en las otras gané títulos de España, un europeo por equipos…

-¿Cuál es la mejor virtud que ha tenido para poder alcanzar tantos éxitos?

La constancia. Esa es la virtud mediante la cual el resto de las virtudes dan sus frutos. Puedes ser muy rápido, muy fuerte, con una gran resistencia y control mental, pero para poder tener todas esas virtudes en una competición necesitas constancia, ir poco a poco juntando ese puzzle de habilidades. Hay muchos deportistas que van a esas competiciones a participar, yo no, yo voy a ganar y para ganar hay que ser muy crítico consigo mismo.

-Y usted dejó de participar hace mucho tiempo…

Desde el momento que gané. Hay tres drogas. La primera es ganar, es una droga. Digan lo que digan. Desde que ganes vas a poner todo para ganar en la siguiente. Ese reconocimiento da adrenalina. Luego está el dinero. Gano y encima recibo un premio. Hubo una época en España que se pagaba bien y en las competiciones se podía cortar el ambiente. Yo ahora estoy en la tercera fase de motivación que es la familia. Con dos niñas pequeñas yo pienso en hacerlo bien para poder seguir en este mundo, siendo competitivo y manteniendo a mi familia practicando lo que más me gusta. Eso es más fuerte que ganar y que el dinero.

-Debe sentirse afortunado por poder vivir de lo que la gusta, pero ¿se ha parado a pensar alguna vez en lo que podría haber sido de usted de haber nacido en un país con mayor tradición en este deporte?

Sí. En España no deja de ser una anécdota, en Estados Unidos son palabras mayores. Es el país del mundo con mayor cantidad de armas en manos de particulares y la afición supera con creces a las del resto del mundo. Allí ganar me reportaba 5.000 dólares en una competición de un fin de semana. Yo he tenido ofrecimientos para competir allí e incluso hasta para representar al ejército de Estados Unidos en las competiciones internacionales. La facilidad y el tratamiento que le dan a los deportistas allí es tan diferente. Hay ayudas para todo, se incentiva muchísimo al deportista. Es la tierra de las oportunidades para cualquier deporte.

-Eso sí que lo echará en falta aquí, no sólo en lo que son las ayudas privadas sino también las ayudas públicas…

Claro, pero es que no hay nada para ningún deportista. Luego vas a los Juegos Olímpicos y Estados Unidos gana 400 medallas, luego Rusia y China o Australia y luego el resto de los países se las reparten como pueden. Yo me siento muy afortunado de estar en lo que me gusta, no sólo me ayuda a mantenerme siempre con ilusión sino que me ayuda a desarrollar mucho más este deporte. Ahora soy un profesional de este deporte y eso me ha dado madurez para plantear las competiciones. He podido competir hasta en tres competiciones en un fin de semana y eso me ha dado mucha experiencia y muchas tablas.