tribuna

La educación avanza en Canarias – Por José Miguel Pérez García

La última Encuesta de Población Activa (EPA) confirma para la Educación en Canarias un dato muy alentador. Como en su día habíamos previsto, en el año 2015 se ha cumplido con creces el objetivo que se comprometió en 2011 ante Europa para nuestra Comunidad Autónoma en reducción de la Tasa de Abandono Escolar Temprano. ( Porcentaje de población de 18 a 24 años que no ha completado el nivel de E. Secundaria segunda etapa y no sigue ningún tipo de educación-formación en las últimas cuatro semanas). En aquel año, cada Comunidad Autónoma española fijó unos objetivos para 2015 y 2020. En nuestro caso ambos porcentajes deberían reducirse al 23,2% y al 15,1% respectivamente. Partíamos, según las cifras iniciales del MEC para 2011, de una tasa del 30,9%. La tasa final para 2015 ha quedado en 21,9%. En cuatro años esta reducción de nueve puntos constituye un logro que si bien no implica cifra ideal alguna, sí que supone un avance muy considerable.

Cualquier experto en el análisis de sistemas educativos puede ponderar que dicha bajada porcentual no es nada sencilla de obtener en el curso de una sola legislatura. Teniendo en cuenta el intencionado desprestigio a que se ha venido sometiendo al sistema educativo español -idea fuerza que ha ido calando en la práctica totalidad de los medios de comunicación- y que se ha utilizado por la derecha política a modo de coartada, para legitimar sus reformas legislativas y sus políticas de recortes en los presupuestos educativos, la anterior cifra demuestra que es posible, pese a esas políticas regresivas, vetustas y que lastran la igualdad de oportunidades mejorar la educación. También comentamos hace algún tiempo que la fórmula no tiene secretos: diálogo, consenso, perseverancia en procurar ir en dirección opuesta al retroceso impuesto por la derecha que tan bien representó Wert y una estrategia adecuada para lograr la máxima eficacia en la gestión de los recursos públicos. Una estrategia que se resume en cuatro líneas de actuación: sensibilización ante el problema, prevención de las causas, ampliación de la oferta educativa y facilidad en el acceso. La primera reacción de los representantes ministeriales del PP ante estos nuevos datos en España ha sido, como no, la de apuntarse el tanto. “Gracias a la LOMCE”, se han apresurado a colocar con claro objetivo manipulador. Pero, como cualquiera podrá comprobar fácilmente, el calendario de implantación de dicha ley no ha finalizado. Todavía no se han modificado las condiciones que afectan a la población que define la tasa de abandono escolar temprano. Para ser más preciso, no ha llegado aún a concluir ciclo alguno de la ESO, ni tan siquiera han podido terminar el segundo curso los estudiantes de la modalidad de FP básica, los cuales podrían al menos servir de base para aquella falsa afirmación. ¿Qué ha provocado por tanto esa mejora en las tasas? Las explicaciones tienen mucho que ver con razones muy distintas al supuesto efecto de la Ley educativa del Partido Popular. Confluyen dos factores en la reducción del abandono temprano. Por un lado, el interés creciente de todas las personas por seguir formándose y la incapacidad del mercado laboral para acogerlas. Por otro, las oportunidades que se ofrecen (tanto desde el sistema educativo -con el incremento de la oferta, y esto depende de las Comunidades Autónomas, no de los lastres que les ha venido imponiendo el actual MEC- como desde otros sistemas de formación) para satisfacer el deseo y la necesidad de mejorar permanente la cualificación. Siempre reiteramos que el elevado valor de este logro se debe a que mejora a las personas, pero también a que se alcanza gracias al trabajo conjunto de todos y cada uno de los centros educativos así como de las familias, los agentes sociales y la administración educativa. Ahora podemos comprobar, junto a la comunidad educativa de Canarias, la importancia que tenía actuar a modo de verdadero “parachoques” ante las embestidas de los recortes y de las normas estatales.

A finales de 2014, cuando las cifras de la EPA nos indicaban qué estábamos a punto de lograr el objetivo fijado para 2015, señalamos que en el peor momento de la educación, cuando desde las instancias del ministerio que dirigía Wert se había pretendido estrangular la educación pública, la comunidad educativa ha respondido obteniendo los mejores resultados. Ahora que se confirman los resultados previstos y también el éxito de una estrategia educativa muy distinta a la que ha seguido el Gobierno de Rajoy, es muy importante no descuidar dos objetivos primordiales. No bajar la guardia para lograr el cumplimiento de las cifras comprometidas para 2020 y mantener en todo lo alto el empeño para que la mejora del derecho a la educación en España base sus cimientos en un auténtico acuerdo social y político por la Educación.
*EXCONSEJERO DE EDUCACIÓN DEL GOBIERNO DE CANARIAS Y SECRETARIO GENERAL DEL PSC-PSOE