tribuna

Esperaba yo sentado – Por José Fermín Correa Martín*

Hagamos memoria. Tras las pasadas elecciones municipales en nuestro municipio, ninguna de las tres fuerzas políticas que obtuvieron representación alcanzaron mayoría absoluta, con lo que era lógico y necesario formar gobierno a través de pacto entre dos partidos. El único delito que he cometido es ser alcalde por el Partido Popular, que era mi principal objetivo en las pasadas elecciones de mayo de 2015.

Esperaba yo sentado el día 13 de junio de 2015 en el salón de plenos del Ayuntamiento, el día de la toma de posesión, a sabiendas de que no me quedaba otra que permitir que Coalición Canaria gobernase en minoría. Todo el trabajo de años en la calle, en los barrios, casa por casa y ahora que me ofrecían la oportunidad de ser alcalde lo dejaba escapar. Es cierto que firmé la noche antes junto al otro concejal electo por el Partido Popular un documento, pero a la mañana siguiente se me ofrecieron instantáneamente unas condiciones beneficiosas para mi formación: se pasaba de la oposición a la Alcaldía.

Después de intentar ponerme en contacto a través de mensajes con dirigentes del Partido, no obtuve respuesta alguna, pero tras el apoyo y petición de mi comité local y mi compañero de filas, tomamos la decisión. Allí fue cuando, justo antes de empezar el pleno, Leo, Juan Antonio y yo nos estrechamos las manos.

Lo que no esperaba es que mi expresidente insular, el señor don Manolo Domínguez, junto a un antiguo simpatizante de Coalición Canaria, el caballero don Pedro Suárez, pudiesen menospreciar la Alcaldía de mi municipio anteponiendo el Cabildo de Tenerife y excusándose en los pactos de otros municipios.

Me expulsan del Partido Popular. Vuelvo a repetir que el motivo por el que se me expulsa es simplemente ser alcalde. ¿En qué cabeza cuerda cabe que un presidente del Partido Popular en Tenerife prefiera que gobierne en minoría Coalición Canaria antes que tener un alcalde de su propio partido? Es de risa.

Ahí comenzó la campaña de desprestigio y liquidación hacia mí, como político y como persona. Se han difundido noticias falsas sobre mí en varios medios de comunicación durante todo este tiempo. He tenido bastante elegancia para contenerme en mis formas y aguantar este aluvión de faltas de respeto.

Mientras trabajaba para mi municipio, esperaba que cualquier día me llegase la más que esperada carta de expulsión del PP; esa que durante más de medio año se ha anunciado a bombo y platillo como si de una fiesta se tratara.

A nivel nacional se busca un pacto con el Partido Socialista, y qué curioso que a mí se me expulse justamente por eso.

Desde el mismo momento que tomé posesión estaba sentenciado por los intereses ajenos. De momento, aquí seguiré. Lo mejor que le puede pasar a La Victoria de Acentejo es que se dé continuidad a este pacto. Estamos consiguiendo grandes mejoras en el día a día de nuestros vecinos.

La gente en mi pueblo sabe que desde que tenía 17 años simpatizaba y colaboraba con el PP. Toda mi vida he defendido la ideología y los principios del que considero mi partido, y lo seguiré haciendo porque conozco la base social de esta organización mejor que nadie; mientras alguno jugaba a intercambiarse el sillón con otros partidos o ni siquiera estaba en política, ya yo andaba pegando carteles y apoyando un proyecto que en La Victoria no contaba con representación en la Corporación municipal. Me considero más del Partido Popular que muchos que se jactan de serlo y solo están por sus propios intereses.

Aún recuerdo cuando Ángel Llanos y Cristina Tavío tocaron en la puerta de mi casa para convencerme de que, como persona del partido honrada y honesta, me hiciera cargo de la agrupación local y de configurar una candidatura para las siguientes elecciones. No he llegado donde estoy ni arrastrándome, ni menos aún traicionando a nadie.

Para demostrar que no estoy en política por dinero y que no soy un vividor de lo público como otros, me da igual que no pueda cobrar ningún sueldo en el Ayuntamiento como alcalde. Compaginaré la Alcaldía con mi puesto de trabajo en el Cabildo Insular de Tenerife, donde llevo veintinueve años. Atenderé a los vecinos en horario de tarde, daré respuesta a sus necesidades y demás funciones que me corresponden, como he venido haciendo hasta ahora.

Que esperen sentados todos los que pretenden que deje la Alcaldía de una forma rastrera. El día que deje la política me iré con las manos limpias y la cabeza bien alta.

Qué pena me da que el presidente del PP de Tenerife aún no distinga entre tránsfuga y no adscrito. Solo sufro los daños colaterales de los pactos a altas esferas.

*ALCALDE DE LA VICTORIA