CD TENERIFE

El hombre que salvó dos veces al club

Foto FRAN PALLERO
Foto FRAN PALLERO

Montesano está grabada en el imaginario del aficionado blanquiazul porque la empresa cárnica lucía en la camiseta de los insulares en algunos de los momentos más importantes de su historia. Martín García Garzón, su propietario, fue uno de los impulsores del pacto de La Ermita al recurrir a Paulino Rivero como aglutinador, pero para el empresario aquella no era la primera vez que ayudaba de manera decidida en la salvación blanquiazul.

Aún hoy le da cierta vergüenza reconocerlo, pero García Garzón recuerda perfectamente cómo un día de finales de la década de los 80 Eugenio Ibáñez, mano derecha de Javier Pérez, lo invitó a una reunión con el por entonces presidente: “No es algo que me guste contar, pero es cierto que, sin conocer a Javier Pérez, a finales de la década de los 80 me llamaron para una reunión con él. El Tenerife no se podía inscribir en la LFP porque faltaban 40 millones de pesetas de la época y él, muy ingenioso, se inventó el famoso Superlote, en los que sorteaba muchos premios para recaudar fondos, pero necesitaba tres colaboradores que pusieran 10 millones de pesetas cada uno. Aquella pasión que puso me convenció, le dije que contara conmigo y así comenzamos una relación de patrocinio durante años. El club se inscribió gracias a la colaboración de tres personas”.

El destino, lejos de separar a García Garzón y al CD Tenerife, los unió, reconociendo el empresario que aquella apuesta le salió “muy bien” publicitariamente, más “con la llegada de jugadores como Redondo”, comenzando a patrocinar las pretemporadas.

Aquella apuesta, en un momento crucial en la historia, enganchó a García Garzón: “Me gustaba el fútbol, aunque estaba algo alejado hasta el momento. A partir de ese día me enganché, no me perdía un partido y me metí en el fango del Tenerife”.

Tras rechazar varias propuestas para ser consejero del club, García Garzón se encuentra con un grupo de empresarios en un programa de radio que buscaba ayudar a un Tenerife que moría. “Amid Achi, Ambrosio Jiménez, Farragut, que no lo he vuelto a ver porque se levantó y se marchó, y yo estábamos allí. Aquello se puso un poco tenso hasta que entró en antena Paulino Rivero y lo vi claro: era el único que podía ponernos de acuerdo”.

“Yo estaba convencido de que aquello solo podía resolverlo él porque es una persona a la que se le respetaba, y se le respeta, mucho, por eso le pedí que convocara a los empresarios y que nos pusiera de acuerdo porque había que salvar al Tenerife”, recuerda García Garzón, que relata que Rivero “no dudó un segundo” en “recoger el guante”.

La reunión de La Ermita dio paso a una serie de reuniones a las que el empresario no pudo asistir, hasta que Rivero lo llamó para indicarle que Miguel Concepción sería presidente y él vicepresidente. “Me convenció para entrar en la directiva”, indica a la vez que reconoce que “de todos los que acudimos a La Ermita fuimos 10 los que arrimamos el hombro”, teniendo que “soportar” la delicada situación económica de la entidad poniendo en marcha una promotora inmobiliaria: “Hicimos una aportación que aún estamos pagando y que el club se había comprometido a que, en cuanto tuviera medios económicos, nos los recomprarían y luego nos lo convirtieron en la venta de la Ciudad Deportiva para, en su día, recuperar ellos la Ciudad y nosotros lo que habíamos puesto. Se ha ido demorando y estamos pagando las cuotas correspondientes. Así surgió aquello y la entidad está funcionando gracias a la reducción de la deuda”. Ambos momentos en los que él fue protagonista fueron cruciales para que al club, al que García Garzón ve “mucho mejor ahora” gracias a “la buena gestión, la austeridad y la forma en la que se ha llevado a la entidad”, no le sucediera lo que pasó “en Oviedo, Málaga o Salamanca”.

En clave de futuro, cree que el CD Tenerife tiene “buena pinta” además de señalar que “como accionista” dará su apoyo cuando se convoquen elecciones, “siempre en función a mi criterio, porque lo que queremos es el bien de la sociedad, sin personalismos”.

Todo con un único fin, volver a estar entre los mejores: “A ver si podemos dar el salto a Primera, que sería muy importante para la Isla, más teniendo en cuenta la importancia que tiene el turismo para nosotros”.