“La empresa tecnológica está al alcance de jóvenes y maduros”

Foto ANDRÉS GUTIÉRREZ
Foto ANDRÉS GUTIÉRREZ

Por VERÓNICA MARTÍN

Elena Robayna es una mujer que rompe con muchos de los prejuicios que se forman en torno a las nuevas empresas de base tecnológica. No es una jovencita recién salida de la universidad ni empezó en un garaje. Sin embargo, su empresa CreaTáctil lleva la misma trayectoria que muchas de las organizaciones que surgen del famoso Silicon Valley. Es decir, ha logrado hacerse un hueco en el mercado con un producto con una gran aceptación y ha tenido un crecimiento paulatino, rápido y fuerte. Los resultados en solo un año y medio son para estar orgullosos. Sin embargo, es una mujer modesta que se atreve, incluso, a dar consejos a otros que quieran seguir una senda similar. Lo hace desde su despacho del coworking Franja 47, en Santa Cruz de Tenerife, desde donde se dirige a un equipo de más de 15 colaboradores y donde, asegura, es feliz. Además de estos logros, su empresa ha sido clasificada como Caso de Éxito por la Red CIDE del Gobierno de Canarias y por la Cámara de Comercio de la provincia tinerfeña.

-¿Cómo es que se dedica usted a esto de la tecnología y las aplicaciones móviles?

“Una empresa de estas características no surge de la noche a la mañana. Se crea a raíz de tener una inquietud y de querer trabajar por cuenta propia. Siempre había estado trabajando en el área de la consultoría estratégica de proyectos, eso me dio una experiencia importante y tras una faceta como gerente de la Confederación Canaria de Asociaciones de Jóvenes Empresarios (CCAJE)… decidí dar el salto”.

-Entonces… ¿después de tanto escuchar y asesorar proyectos de otros tenía la necesidad de tener su propio proyecto?

“Sí. Viendo cómo los jóvenes empresarios lo hacían, me di cuenta de que que me había formado para esto… Fue un momento en que estaba segura de mí misma y decidí afrontar el reto en el momento justo en el que en España se estaba destruyendo empleo… decidí crear la empresa junto a mi socio Ginés Venazco”.

-¿Y por qué eligió el área de la tecnología para ello?

“En este sector hay grandes oportunidades. En España se descargan más de cuatro millones de aplicaciones diarias… sabía que era un buen lugar para buscar oportunidades, pero carecía de una parte importante para ello porque provengo del sector de económicas y empresariales y me faltaba un profesional de la informática. Entonces, me encontré a mi actual socio, que venía del sector de la construcción y que se estaba formando en esto… empezamos tomando café y con el tiempo decidimos fraguar un proyecto en común…”.

-Resulta muy interesante ver cómo una mujer en una edad madura puede participar de nuevas formas de trabajo y empresas que parecen que están destinadas solo a jóvenes nativos digitales…

“Lo llevo muy bien. Me siento orgullosa de ser una mujer que se ha formado en otros ámbitos y que pueda estar integrada en este mundo. Es una cuestión de querer resolver problemas con la tecnología y eso no tiene que tener una barrera ni por ser mujer ni por tener más edad…”.

-Pero no solo se ha cambiado en el tipo de empresa sino también en las relaciones laborales que se establecen en la actualidad: se trabaja en coworking, las relaciones laborales son más colaborativas… ¿cree que estos cambios han llegado para quedarse?

“Por supuesto queda mucho camino que recorrer, este tipo de negocios no tiene límite… nos puede costar dos o tres meses desarrollar una aplicación móvil: tenemos una idea, hacemos un producto mínimo viable y lo sacamos al mercado… como mucho perdemos unos dos meses de trabajo y antes tenías que esperar dos años para darte cuenta de que tu proyecto no tiene éxito. Ahora es distinto, yo dirijo un grupo de 12 personas, pero no está en plantilla, con lo que la estructura de costes está más controlada y todo gira en torno al cliente. Creamos la sociedad con lo mínimo establecido en la ley -3.005 euros – y en este tiempo no he pedido ninguna subvención, no he tocado al banco para pedir una póliza de crédito… y todo esto en la empresa de antes era impensable. Lo que sí me da miedo es que en este ecosistema los emprendedores que quieren apostar por la tecnología parece que están en una búsqueda constante de la financiación antes de pensar en el cliente o en el producto. Hay compañeros que ganan concursos importantes pero no llegan a tener ni un solo cliente. Creactáctil pone el foco en el cliente y nos financiamos con nuestros clientes. Estamos convencidos de que si hemos sido capaces de crecer y aguantar en épocas de crisis, cuando la economía vaya bien podemos llegar a grandes logros. Lo único que les diría a los otros emprendedores es que no hagan tanto foco en la búsqueda de financiación porque se creará una bolsa de emprendedores frustrados”.

-¿Y cómo surge la idea de negocio concreta que les ha llevado al éxito?

“Mientras indagábamos casos de éxito en el mundo nos dimos cuenta de que teníamos que buscar algo más cercano en nuestro entorno, y fruto de esa observación surgió la idea: me di cuenta de que en el entorno de madres y padres del colegio de mi hijo siempre había problemas con la información que llegaba desde el colegio… había mucha confusión y lío, y ante eso es cuando se deciden crear grupos de WhatsApp de padres, pero eso es complicado de gestionar…”.

-¡O sea, que usted encontró una solución a los horribles grupos de WhastApp de madres y padres del cole!

“Por una parte, esos grupos suelen generar una rumorología tal que, a veces, no se sabe por dónde tirar ni a quién creer. Para comunicarnos con el colegio, nos suelen mandar una circular, pero muchos padres no la llegamos a leer, la perdemos… ante la falta de comunicación efectiva y la confusión de los WhatsApp…, vimos que había una necesidad y fue cuando empezamos a pensar en la aplicación mi colegio app”.

-Lo peor es cuando algunas madres o padres empiezan a insultarse entre ellos…

“Exacto. Es es una realidad. Así nace la aplicación móvil mi colegio app, porque vimos una oportunidad clarísima porque en el mercado no existía nada similar. Desarrollamos el modelo desde la primera línea de código, el diseño, la estructura… cómo podíamos comunicarnos… no nos estábamos basando en ningún modelo de negocio existente. Empezamos a trabajar en mi casa en La Laguna y cuando tuvimos el producto mínimo viable, salimos a venderlo sin más”.

-¿Cómo fueron los primeros momentos comerciales?

“Salimos a la calle sin conocer ningún colegio y sin tener en la agenda ningún nombre de director de colegio. Empezamos a tocar puertas y la sorpresa es que sin tener el producto terminado teníamos ya tres clientes a los que habíamos ido solo a enseñarlo… Tuvimos los clientes antes de formar la sociedad. Fue todo rápido, tuvimos que formalizarnos legalmente enseguida y empezar a trabajar. Así nació la empresa Creatáctil”.

-Nada que ver con la forma de negocio tradicional a la que estaba acostumbrada, ¿verdad?

“Claro. Venía de los grandes planes de negocios de más de 100 folios y de repente… me encontré con otra cosa, mucho más ágil”.

-¿Qué les aporta esta aplicación a colegios y padres?

“A ellos les resuelve la gestión de la comunicación. Se puede saber qué padres han leído el comunicado y cuáles no; se puede marcar una cita importante relacionada con el alumno… el propio mercado nos exigió que fuera rápido y operativo… por ello en medio del curso implantamos la aplicación en muchos colegios pero, por motivos burocráticos, no podíamos facturar hasta septiembre y nos dijimos ‘no pasa nada’, vamos a testar con colegios reales y así nos nutrimos del feed-back que nos vaya llegando. Lo que empezó como algo muy simple, se fue complicando… Empezamos por el sur de Tenerife, en la zona de Granadilla, porque era un municipio donde había más de 150 nacionalidades en un mismo colegio y una aplicación así resolvía las barreras del idioma. Era un buen banco de pruebas. Nos expandimos como una mancha de aceite en esa zona: El Médano, Charco del Pino, Granadilla… Diariamente más de 60.000 personas utiliza la aplicación y tenemos más de 600.000 accesos a visualizaciones de mensajes”.

-¿Han apostado tanto colegios públicos como privados?

“Pues precisamente los públicos fueron los primeros que apostaron -ellos pueden elegir sus propios proveedores- porque vieron que les resolvía un problema grave de manera muy sencilla…”.

-¿Y ahora en qué situación está la empresa?

“Cerramos el año con 70 colegios contratados, tenemos delegación en Madrid, País Vasco, Gran Canaria y La Palma y ahora vamos a abrir en Italia”.

-Pero Creactáctil no se dedica solo a la aplicación de los colegios…

“A partir de ahí tomamos la decisión de replicarla en otros colectivos y ya hemos sacado ocho aplicaciones al mercado: para guarderías, colegios profesionales… trabajamos con el Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, que cuenta con más de 1.500 asociados, y ahora acabamos de firmar con un club social y deportivo para dar respuesta inmediata a sus socios. Creatáctil ha seguido creciendo en productos y en proyectos como, por ejemplo, una red social para familias… Nos adaptamos a un modelo de negocio rápido y también nos dedicamos a clientes que nos llaman para desarrollar cualquier aplicación que responda a una necesidad. En la segunda quincena de 2016 sacaremos unas aplicaciones para televisiones latinoamericanas…”.

-¡En menos de dos años se ha pasado de trabajar en la cocina de casa a internacionalizarse! ¿Cuál es el elemento principal de ese éxito?

“El mercado nos ha exigido que fuéramos rápidos y operativos… es una manera de aprovechar esta oleada para crecer en productos y diversificar. Como CEO, mi planteamiento es que Creatáctil ofrezca a la sociedad soluciones y crecer desde el mercado nacional al internacional. Ya recibimos más de 2.000 visitas al mes de media en nuestras páginas web y tenemos llamadas de lugares tan lejanos como India”.

-¿La tecnología ofrece esta posibilidad de internacionalizarse sin realizar grandes inversiones?

“Creemos que hay que aprovechar la posibilidad porque no nos ponemos barreras en nuestra mente y estamos haciendo aplicaciones fácilmente internacionalizables. Buscamos un tipo de producto que resuelva un problema, que no tenga competencia, que esté enmarcado en un mercado en crecimiento, a poder ser escalable y por tanto rentable…”.

-¡Parece que lo está consiguiendo!

“Realmente la maravilla es cada mañana me levanto con una extraordinaria ilusión y me digo a mí misma que va a ser un día maravilloso. Este proyecto me llena de energía, me lo paso pipa y me río muchísimo con los compañeros”.