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Plácido Domingo

Cumplió los setenta y cinco años al frente de la orquesta del Palau de les Arts de Valencia en una versión de Sansón y Dalila, la única ópera compuesta por Camille Saint-Saëns sobre libreto de Ferdinand Lemaire, en una versión producida por la Ópera de Roma y con un reparto de lujo elegido por el músico madrileño. Plácido Domingo (1940) es, en primer lugar, un prodigio de la naturaleza en cuanto a facultades (es un cantante de una extensión y versatilidad extraordinarias que cubre con solvencia y brillantez papeles de tenor y barítono), talento y capacidad de trabajo, que le permiten compatibilizar sus actuaciones personales en todo el mundo con la dirección de los teatros de Los Ángeles y Nacional de Washington; y, por si fuera poco, con un compromiso social demostrado con numerosas acciones de emergencia. México, donde vivió su infancia y juventud, y otros países afectados por catástrofes y calamidades encontraron en él y en los colegas que movilizó pronta y generosa respuesta a sus necesidades. Trabajó en la compañía de zarzuela de sus padres y, en 1959, se estrenó como barítono y, poco después, como tenor, en representaciones líricas en Centroamérica. En 1962 fue contratado por la Ópera de Tel Aviv, donde intervino en más de trescientas representaciones. En 1966 se presentó en el New York City Opera y, dos años después, en el Metropolitan, en el que abrió temporada en una veintena de ocasiones, superando la marca del mítico Enrico Caruso. En paralelo llegaron sus éxitos en los principales teatros europeos y latinoamericanos, acompañado de las primeras orquestas nacionales y las figuras más sobresalientes del belcantismo y respaldado por un asombroso repertorio. Ha interpretado un centenar de títulos en alemán, francés, italiano, inglés, español y ruso (lujo al alcance de pocos intérpretes) que incluye, entre otros compositores, a Händel, Mozart, Wagner, Beethoven, Offenbach, los Strauss, Mahler, Halévy, Gounod, Bizet, Massenet, Cherubini, Spontini, Donizetti, Verdi (trece obras), Leoncavallo, Puccini, Mascagni, Giordano, Cilea, Nino Rota, nuestro Manuel de Falla, Benjamin Britten y Alberto Ginastera, con la dirección de Herbert von Karajan, Zubin Mehta, James Levine y Carlos Kleiber, entre otros. Con asiduas incursiones en temas populares y folclóricos, el fenómeno de masas llamado Plácido Domingo ha roto tópicos y límites burgueses y ha puesto la calidad como primera virtud y exigencia de cualquier música.