Rechazo ecologista a las plantas de biomasa previstas en Canarias

Una de las centrales de biomasa de la empresa Ence en la Península. /DA
Una de las centrales de biomasa de la empresa Ence en la Península. /DA

Ben Magec-Ecologistas en Acción solicitó ayer públicamente al Gobierno canario que retire la declaración de interés estratégico del proyecto de la empresa Ence de construir una planta de biomasa en Granadilla, por tratarse de una industria contaminante y que importará la materia prima. También se muestra crítica con este tipo de proyectos la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético.

La federación ecologista canaria expone su rechazo a estas centrales que incineran residuos forestales para generar electricidad y urge al Ejecutivo regional a que destine “sus esfuerzos” a potenciar soluciones energéticas “verdaderamente renovables, limpias y sostenibles” para Canarias.

Los grupos conservacionistas piden una política que permita avanzar hacia la soberanía energética del Archipiélago y hacia un modelo libre de las emisiones de CO2 responsables del cambio climático. Asímismo, destacan que la propia Ence ha reconocido que estas plantas contaminan, si bien la empresa aporta “datos confusos y tratados de manera poco rigurosa”, para minimizar los verdaderos daños ambientales.

Ben Magec advierte de que esta industria emite 79 contaminantes que causan enfermedades

Subraya la federación ecologista que, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, la quema de madera para generar energía produce 79 contaminantes diferentes asociados a enfermedades respiratorias, cardíacas, malformaciones y cáncer.

Por ello, insta al Gobierno regional a retirar la declaración de interés estratégico del Proyecto de Biomasa de Granadilla de Ence y deje de apostar por este tipo de energía, “que está muy lejos de ser sostenible, limpia, eficiente y ecológica”, sostiene.

Advierte Ben Magec de que la mayor parte de la madera que utilizaría esta planta provendría de cultivos de América y África. El proyecto de central prevista en el puerto grancanario de La Luz, que cuenta con un informe negativo de la Consejería regional de Sanidad, consumiría unas 560.000 toneladas de astillas anuales, lo que equivale a unas 15.000 hectáreas de plantación, dos veces el Parque Natural de Tamadaba.

La Plataforma por un Nuevo Modelo Energético de Canarias también se muestra crítica con estas plantas de biomasa. Su portavoz, Agustín González, considera“un contrasentido” importar residuos forestales porque, aparte de su efecto contaminante, para Canarias no sería renovable, sino que reforzaría la dependencia del exterior.

González lamenta que estos proyectos se sigan autorizando sin antes un auténtico debate sobre la nueva planificación energética pendiente, las Directrices Sectoriales de Ordenación de la Energía,  que el Gobierno canario tramitó en la pasada legislatura pero que no ha retomado aún en la actual.