el charco hondo

Repesca

Básicamente, consiste en un intercambio de noes y síes que busca sustituir el sí por un no. Descrita por Viktor Frankl (escritor, además de psiquiatra) y utilizada por Pablo Iglesias en su comparecencia del último viernes, la psicología inversa es una técnica conductista que los podemitas han empleado para hacer creer que quieren que los socialistas hagan algo que en realidad no quieren que hagan. Los términos de su propuesta de gobierno de izquierdas, tan efectistas como anómalos, buscan provocar en los elefantes del PSOE una resistencia psicológica (el rechazo a hacer algo cuando creemos que hacerlo afecta a nuestra libertad o autonomía) a la hipótesis de compartir ministerios con Podemos. En su intervención Iglesias aparentó dirigirse a Sánchez, pero a quienes realmente habló durante la rueda de prensa -en el idioma de la psicología inversa, animándoles a que hagan lo contrario a lo que estaba diciéndoles- fue a los que en las filas socialistas creen que si el PSOE quiere conservar la centralidad de la izquierda hay dos escenarios que deben evitar: elecciones generales en mayo o dejarse abrazar por Iglesias en enero (¿es cierto, o no, que Podemos tiene un sondeo gigantesco que los colocaría por encima de los noventa escaños del PSOE?). Creen los sacerdotes socialistas -y la sacerdotisa- que el mal menor del PSOE pasa por permitir la investidura de Rajoy, quedarse con la llave de la gobernabilidad y ganar así los meses que necesitan para sustituir a Sánchez y enfriar el empuje de Podemos. Será el Comité Federal del PSOE, este sábado, el que decida si Sánchez o Rajoy -sabiendo que tenía la votación perdida, a Rajoy solo le quedaba ir a la repesca, la decisión fue más elemental que magistral; así la cosa, no se comprende tanta pirotecnia-. Abonado a la psicología inversa, Iglesias intercambió el viernes noes y síes para que el Comité Federal del PSOE sustituya el sí por un no, condenando ahora a Sánchez a remontar internamente el no para lograr un sí.