tribuna

Taxistas gangocheros – Por Víctor Juan Melián Ramos

En Canarias tenemos una expresión para aquellos compañeros taxistas que se dedican a dividir, molestar, mal informar, quejarse por todo, entorpecer las actuaciones de los demás, actuar en su exclusivo interés, y es la de “taxista gangochero”. Por suerte, son pocos, pero muy ruidosos, y los demás nos vemos obligados a aguantarlos, padecerlos, porque no se puede hacer nada para evitarlos, hasta que, por sus propias actuaciones, queden fuera del sector. En el ámbito del taxi hemos vivido una temporada muy compleja, en la cual se ha tenido que lidiar con la grave crisis económica general, a lo que se une una situación de exceso de oferta, que se ha tenido que contrarrestar por las administraciones públicas.

La Mesa del Taxi ha estado trabajando continuamente para dar soluciones a los problemas que se han ido planteando, perdiendo tiempo de nuestro trabajo, sin percibir remuneración alguna por esa actividad. En Santa Cruz de Tenerife, miles de empresas han cerrado como consecuencia de la crisis, sin haber percibido ayuda alguna como consecuencia de ese cierre. En el sector del taxi, cuando se cedieron las competencias sobre transporte a nuestra Comunidad Autónoma, se incluyó en la Ley y en el Reglamento la figura del rescate de la licencias cuando se rompiera el equilibrio económico entre oferta y demanda. Esto es por lo que se ha peleado, para conseguir que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Cabildo Insular de Tenerife abonaran las indemnizaciones correspondientes por el rescate de las licencias de taxis sobrantes.

Son muchas las reuniones que hemos tenido con José Manuel Bermúdez y Dámaso Arteaga, en el Ayuntamiento, y Ricardo Melchior, antes, y Carlos Alonso, ahora, y Manuel Ortega, en el Cabildo, al igual que con los demás representantes de los partidos políticos, consiguiendo que se abonen los millones correspondientes al rescate de las licencias, a pesar de la mala situación económica en la que se encuentran las administraciones.

Sin embargo, los taxistas gangocheros, en lugar de apoyar un logro importante, se dedican a quejarse, a mentir a los compañeros, a falsear las cantidades que se debían percibir (cuando son cantidades tasadas por las administraciones públicas en función de los precios medios de operaciones previas, conocidas por la administración, y fijados en informes técnicos), e incluso, a afirmar que no se iba a percibir indemnización alguna.

Y si solo fuera eso, la situación podría asumirse, puesto que se trata de actuaciones administrativas tasadas. Pero esa situación se repite cuando se negocia la nueva ordenanza, que ha tardado casi dos años en aprobarse. A pesar de todas las negociaciones, referéndum en el colectivo, informes, plenos, etc., todavía se sigue protestando, y afirmando que es perjudicial para el sector. Se ha conseguido organizar el funcionamiento de los taxis, con los días de parada, la organización de los trabajadores asalariados, y con una tarifa única que pronto se hará realidad.

Lo que es inadmisible es que se pretenda mantener un sistema abusivo con los asalariados. Hemos pasado de contratos de dos horas, con dos asalariados por coche, y trabajando una realidad de 12 horas por cada asalariado, a tener contratos de ocho horas, con su correspondiente cotización para desempleo y jubilación. Pero esos taxistas gangocheros siguen insistiendo en que la situación previa era mejor, con asalariados sin contratar, sin pagar las cotizaciones de los mismos, y sin una mínima seguridad en el trabajo.

Igualmente, se protesta porque el Ayuntamiento inspecciona los taxis, comprueba la situación de los asalariados, los seguros de los vehículos, las licencias, etc., quizás porque a alguno de esos taxistas los han cogido sin seguro, e incluso sin tener el permiso de conducir BTP, hechos por los que se les han impuesto sanciones de hasta 2.800 euros, y se han abierto expedientes por posible falsedad en los documentos entregados al Ayuntamiento para la autorización.

Lo mismo sucede en el Puerto, donde se llega a agredir a otros compañeros por no estar de acuerdo con actuaciones dictatoriales, en las que el coordinador era quien decidía quién entraba en el Puerto, qué servicios podrían ofrecerse, qué rotación había que tener, beneficiando a sus amistades, en claro perjuicio de los que no son sus acólitos, vendiendo entradas para diferentes actividades, en hechos que fueron denunciados y sancionados por las administraciones competentes, pero que, sin embargo, siguen repitiendo.

Todo ello nos debe llevar a plantearnos qué actitud debemos tener con estos compañeros, con estos taxistas gangocheros, que buscan exclusivamente su interés personal, en claro perjuicio del resto del sector. El sector del taxi debe adaptarse a las necesidades de nuestro tiempo, y para ello debemos seguir adelante con las mejoras que se están realizando. Hay que seguir insistiendo con las Administraciones para conseguir que se acepten las sugerencias y peticiones que hagamos, y ello no puede conseguirse con una actitud personalista y del no a todo. Debemos aprovechar las oportunidades que se nos presentan, no actuar en contra de las mismas.

*presidente de tele taxi Santa Cruz sociedad cooperativa limitada