tribuna villera

Transparencia deportiva

De un tiempo a esta parte estamos asistiendo a la irrupción de noticias relacionadas con los amaños y similares en el mundo deportivo, que llaman poderosamente la atención. Al parecer se producen en distintas disciplinas, ya sea atletismo, fútbol, ciclismo o tenis, principalmente, aunque bien es cierto que casi nadie escapa de las acusaciones. Creo que es aplicable en todos los territorios del planeta pese a que el dinero se mueve más en los ámbitos occidentales. En el caso de Europa, son famosas las marcas deportivas que se alcanzaban en los diferentes torneos, olímpicos o mundiales. De manera especial por la Alemania democrática y por la URSS, incluso por la misma China, aunque en España lamentablemente se están conociendo cosas y casos que llegan al colmo y rozan la ilegalidad. Y no nos referimos solamente a la prohibición reciente de la FIFA para que algunos equipos de fútbol españoles fichen a menores de edad. También hablamos de los chanchullos que afectan a algunos dirigentes deportivos, nacionales e internacionales, que no saben respetar las reglas de juego a la hora de dirigir el deporte. Como he estado inmerso en el sector deportivo amateur, ya fuera como deportista, dirigente o simple aficionado, siempre me ha gustado e interesado que se juegue con las cartas sobre la mesa y de manera limpia para que reinase la igualdad.

Lo que no puede suceder son las situaciones denunciadas, que se van conociendo, de algunos atletas y ciclistas por presuntos dopajes, sin descuidar los amaños de algunos futbolistas y tenistas por presuntos arreglos extradeportivos, donde participan puntuales dirigentes y deportistas que salen a engrosar la lista de pecadores infractores. En este sentido, he de reconocer que respecto a estas materias siempre me llamó la atención el discurso que diera el que fuera comisario de la UE, el italiano Romano Prodi, al tomar posesión de su cargo en 1999. Señaló que los problemas más significativos que preocupaban a la ciudadanía europea, según una encuesta de los años finales del siglo XX, respondían al siguiente orden: 1) la alimentación, por la crisis de las vacas locas; 2) el caos en los aeropuertos comunitarios, y 3) el dopaje en el deporte. Lo comenté entre destacados deportistas que participaban en el mundo del fútbol español y no lo admitieron. Les respondí que lo decía el eurobarómetro. En definitiva, que los amaños deportivos no son aceptables y quienes lo practican, en todas sus acepciones, deben ser expulsados del mundo de la competición. Es que también hace falta transparencia deportiva para ser buenos ciudadanos.