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Y, ahora, de cura

1. Ayer grabé mi papel de cura en el largometraje Bombazo, de Raúl Jiménez, que estará montada a finales de este año. Es verdad que la sotana me quedaba algo estrecha, pero les confieso a ustedes, desocupados lectores, que era un papel largamente deseado. “Dirigí” a un estupendo coro de Tejina y compartí tres horas con el equipo de rodaje de Raúl, que ya realizó Muchacho, es profesor de cine y ha dirigido documentales de mucho éxito. Hombre, teniendo en cuenta que el día anterior me había cargado como un erizo en Los Limoneros con unos amigos, en un almuerzo que duró desde las dos de la tarde a las once de la noche, pues no sé con qué cara se me verá en la película, aunque hice lo posible porque mi papel fuera digno. El hecho de rodar, con mucho respeto, en una iglesia, me confirió por unos momentos ciertas competencias litúrgicas; quiero decir, que yo mismo me lo llegué a creer. Sólo cuando llegó el párroco de verdad le cedí los trastos y me desprendí de la sotana.

2. Es curioso y laborioso el cine. Ahora se rueda con una cámara fotográfica que hace video y una tarjeta de memoria. Cómo ha evolucionado todo esto, Dios mío. La cámara de Canal 7 del Atlántico que tengo en mi despacho, pesada e incómoda, forma parte de la era antediluviana de la televisión y del cine. Ahora basta con una tarjeta de 32 gigas y buenos objetivos. Qué maravilla, cómo adelanta el mundo de la imagen y del sonido. Estamos en otra dimensión.

3. Es interesante. Las secuencias no son correlativas con el guión, sino que se van acoplando. Y son muy interesantes las localizaciones. Esta vez, en una iglesia muy bonita, con absoluto respeto al entorno y a lo que significa un templo católico. El cine es una maravilla y yo le deseo a Raúl Jiménez mucho éxito con esta película que podría estar en los cines a principios del año que viene. Esto del cine de autor, películas de bajo presupuesto, tiene su encanto, alejado de las grandes producciones y de los grandes proyectos. Quien sabe hacer este cine de autor posiblemente clavará el otro, menos al alcance de cualquiera, pero con equipos y personal muy caros. Y yo, de cura.