trac tici tac

23:57 h

Silencio y noche, el escenario ideal. Abajo duerme la ciudad, una ocasión inmejorable para hacer girar el viejo tocadiscos y comenzar otro viaje al universo de Miles. Es el momento de recoger la esencia de lo vivido, de detener el tiempo por un instante, de sustituir el estrés por caricias para el alma.
Empieza a sonar Blue in green. Hay cosas que son simplemente perfectas. El cuarteto avanza con rumbo claro mientras yo vuelvo a retomar viejos apuntes, ideas que quedaron en el limbo de una libreta, como queriendo encontrar soluciones en el pasado al atropello del presente. Quizás algo se quedó en el tintero, tal vez todo no está dicho. Y cuesta, porque en el ejercicio de la reflexión semanal es duro asirse a esta realidad tan pegajosa, asquerosa y falsa. Las palabras no siempre fluyen en el sentido correcto; nada alcanza a trasladar la pesadumbre del que asiste al concierto de despropósitos del día a día, ¿donde tenemos puesta nuestra vista? Nadie mira al prójimo y no llegan a veinte los que deberían ser miles. Demoledor.

So What arranca y a mí el título se me antoja como pregunta. Pero no, Miles, no encuentro respuesta. Desordenaron el mundo en una suerte de desigualdades. La trampa está tan bien hecha que somos cómplices de las acciones más viles. Efecto mariposa. Una acción tan simple como ir al supermercado y elegir un producto u otro tiene consecuencias directas en la vida de muchas personas. No se puede escapar. Hacer lo correcto es demasiada presión para cuatro almas con conciencia, pocos son los que piensan en unirse por el bien común, ojalá no desfallezcan.

Un bostezo anuncia lo inevitable. Espero a que acabe All blues y a la cama. La somnolencia gana la partida a la revoltura mental, toca retirada para reiniciar el sistema y poder continuar con más. No hay ninguna conclusión al llegar bajo las sábanas. Eso sí, mañana voy cargado de tres buenos temas del maestro Davis para volver a intentar cambiar el mundo.

@cesarmg78