el entrenador personal

Actividad física y embarazo – Por Jorge Miguel González Hernández

La actividad física durante el embarazo cumple un papel fundamental en el desarrollo del feto. El excesivo aumento de peso y el sedentarismo pueden ocasionar problemas tanto para la madre como para el bebé. Combinar actividad física con una dieta equilibrada aportará muchas ventajas al embarazo. Tras tener la aprobación del médico, y en manos de un profesional de la actividad física, podemos llevar un plan de entrenamiento que ayuda a la madre a estar más ágil y de esta forma pueda tener mayor independencia en las diferentes tareas de la vida diaria. Se podrán evitar o atenuar las temidas varices. Es interesante fortalecer la musculatura de la espalda para soportar el peso del bebé y que esta no sufra ya que se produce una modificación postural compensatoria, llevando la cadera hacia detrás para tener el peso del bebé mas cerca del centro de gravedad. Además, de cara al parto y al postparto es esencial trabajar el suelo pélvico, el conjunto de músculos que rodean la vagina y que se encargan de controlar los esfínteres. La debilitación de estos músculos durante el parto pueden provocar incontinencia urinaria y disfunciones sexuales. Estos ejercicios se realizan contrayendo y relajando esta musculatura de forma voluntaria, ejercicios de fuerza para fortalecer nuestras articulaciones que tienen que soportar el incremento del peso, actividades de carácter aeróbico progresivo para mejorar la capacidad cardiovascular y retrasar la fatiga en la vida diaria. O, incluso, ejercicio intenso moderado supervisado por un profesional y durante poco tiempo para aumentar el gasto calórico. Deberían diseñar un programa de entrenamiento regular entre tres y cinco días por semana. Entre otros beneficios, el feto nacerá con menos peso que otro cuya madre no haya realizado actividad física; no solo la madre quema grasas al entrenar.

La natación o la actividad física en el medio acuático es una alternativa perfecta para que la madre se sienta cómoda permitiendo un amplio abanico de movimientos sin impacto gracias al carácter de flotabilidad en el agua. Por otro lado, las mujeres que realizan actividad física durante el embarazo tienen menos riesgo de sufrir diabetes gestacional. No podemos olvidarnos de los efectos del ejercicio a nivel emocional. Libera estrés y endorfinas que ayudaran a las embarazadas a sentirse mejor. No se debe realizar ejercicios isométricos (fuerza estática) que puedan incrementar la tensión arterial (más de 20 segundos). Además, es contraindicado realizar ejercicio en posturas acostado boca arriba ya que se reduce el retorno venoso, y menos aún abdominales en esta posición ya que la musculatura abdominal ejercerá presión sobre el feto. Para finalizar, queremos mencionar los datos obtenidos por un estudio del Centro de Investigación del Hospital CHU Sainte-Justine, de Canadá. Tras el nacimiento se realizó una prueba de actividad cerebral en los bebes. Entre los 8 y 12 días de vida, los niños cuya madre habían realizado actividad física presentaban una respuesta cerebral más madura, lo que indica que tuvieron un desarrollo cerebral más veloz durante la gestación. Si quieres lo mejor para tu hijo, esta es una buena forma de darle lo mejor de ti desde antes de nacer.

*Graduado Ciencias del Deporte.
Col. nº 55163
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