Al fin declara Pía Oramas (o no)

Playa Las Teresitas, Tenerife
Imagen de archivo de la playa de Las Teresitas que, tras décadas de litigios, apenas ofrece mínimos servicios a la ciudadanía. / DA

El inicio del juicio civil sobre el llamado caso Las Teresitas, que versa por la compraventa de la primera línea de playa por parte del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a unos empresarios locales, tiene como principal atractivo la primera declaración pública que sobre este tema realizará la entonces arquitecta municipal Pía Oramas, citada como testigo para pasado mañana, miércoles día 24.

La expectación por esta cita con Oramas está más que fundada, ya que su tasación de los terrenos en cuestión, que valoró en apenas 19 millones de euros las 11 parcelas por las que finalmente se pagaron 52 millones, es la piedra angular de la reconvención (responder a una demanda con otra) de la Corporación local ante los empresarios, que son los demandantes en esta causa civil.

Por si fuera poco, dicha tasación de Oramas es igualmente fundamental para la acusación realizada por la Fiscalía en la vía penal, a cuenta de la cual hasta 13 personas se sentarán en el banquillo de los acusados (como muy pronto a primeros del próximo noviembre) por la presunta comisión de los delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos. Entre ellos, cargos públicos como el exalcalde capitalino Miguel Zerolo y los exconcejales Emilio José Fresco, del PSOE, y José Emilio García Gómez, del PP.

La tasación de Oramas ni siquiera es un informe oficial, por cuanto nunca se adhirió al expediente municipal de Las Teresitas, sino que fue rescatado de su ordenador por orden de la Fiscalía. La única ocasión en que Pía (hermana de la diputada por la provincia tinerfeña de Coalición Canaria, Ana Oramas) ha declarado al respecto se realizó bajo secreto de sumario, por lo que solo estuvieron presentes los representantes del Ministerio Público y los del Juzgado de Instrucción Número 1 de Santa Cruz de Tenerife.

Como quiera que nunca se ha prestado a comentar el tema en los medios de comunicación, al fin pasado mañana se podrá conocer su versión de primera mano, si bien ha trascendido que reconoció como propio el trabajo y, lo que es más relevante desde la perspectiva penal, denunció presiones por parte de sus superiores para que modificara esta tasación o firmara la realizada por otros técnicos. No hizo ninguna de las dos cosas y al final optó por dejar su puesto en la Gerencia de Urbanismo santacrucera y poco después pasó a encabezar el área de Planificación del Cabildo.

Coincidencia

Pía Oramas. / DA
Pía Oramas. / DA

Sorprendentemente, Pía Oramas está llamada a declarar como testigo ese mismo día para el llamado caso Arona, un proceso que arrancó el pasado 12 de enero y que solo coincide con el juicio civil de Las Teresitas precisamente ese miércoles. Como quiera que la declaración de Oramas en este caso no será precisamente pacífica, ya que a buen seguro que los representantes legales de la empresa demandante (Inversiones Las Teresitas) argumentarán contra su tasación, no falta quien achaque tal coincidencia a una maniobra para evitar que declare en el caso Las Teresitas, pero lo normal en estos casos sería que se aplazara su testimonio para otro día. No en balde, el juicio de la playa santacrucera está previsto que se prolongue durante otros cinco días. Concretamente, el jueves y viernes de esta semana, dos días más de la siguiente y, si hiciera falta, el lunes de dentro de dos semanas.

Además, la marcha del llamado caso Arona se antoja tan favorable para las acusaciones (que citan a Oramas por su etapa en el Cabildo), que han renunciado ya a más de un centenar de testigos de los 252 previstos a priori. Sea como fuere, la tasación de Oramas será clave para resolver esta demanda de Inversiones Las Teresitas (cuyos propietarios son los conocidos empresarios Antonio Plasencia e Ignacio González Martín, también imputados en la causa penal) contra el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, que a su vez ha reconvenido la misma como ya se expuso.

Como ya se detalló en la edición de ayer de este periódico, la llamada prejudicialidad penal (ya reconocida tanto por el Ayuntamiento como por la propia jueza del Juzgado de Primera Instancia Número 6 de la capital tinerfeña) hará que, celebrado el juicio, se suspenda el mismo y no se dicte sentencia hasta que no finalice en firme la vía penal.
Es decir, dentro de unos siete años aproximadamente.

Tasó por el doble y el triple en Cabo Llanos
¿Qué vale más: una parcela residencial en Cabo Llanos o una hotelera en primera línea de la playa de Las Teresitas? En 2001, la entonces arquitecta del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife Pía Oramas lo tenía muy claro, al punto que sus tasaciones oficiales por las parcelas cedidas en su día por Cepsa duplican y hasta triplican en algún caso lo que finalmente se pagó en el caso de la playa, una operación cuyo precio ella reduce a menos de la mitad. Así se refleja en la documentación a la que ha tenido acceso este periódico y que, a buen seguro, se debatirá en el juicio civil que dirimirá la demanda interpuesta por Inversiones Las Teresitas contra el Ayuntamiento capitalino después de que el Tribunal Supremo anulase la compraventa de 11 parcelas al frente de la playa capitalina.

Veamos un ejemplo: Oramas tasó el metro cuadrado de la parcela donde hoy se elevan las llamadas Torres de Santa Cruz de Tenerife en 781 euros el metro cuadrado, muy por encima de los 292 euros que se pagaron finalmente en la operación de Las Teresitas. Además, el Ayuntamiento acabó vendiendo esos terrenos por 1.516. No esta mal, considerando además que cuando se levantaron estos edificios tenían a su vera una refinería de petróleo a pleno rendimiento. Más allá de la intervención de Pía Oramas, lo cierto es que la comparación de la operación de Las Teresitas con la de Cabo Llanos deja en mal lugar a quienes sostienen que se pagó de más por los terrenos de la playa. Por citar otro ejemplo, la parcela más barata de las tasadas en la zona es una ubicada en Ángel Guimerá, y se estimó en 420 euros el metro cuadrado, siempre lejos de esos 291 pagados por la playa.